El aprendiz se convierte en maestro y sus obras ornamentan los templos de Quito hacia 1745.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 280

En 1829 figura como maestro batihojas. Era criollo, vecino y natural de Quito. Tenía su taller en una tienda situada bajo el pretil de la Santa Iglesia Catedral.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 280

A finales de la época colonial, hacia 1822, trabajaba como batihojas en la ciudad de Quito.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 280

En 1700 aparece como maestro batihojas, Notario del Santo Oficio. Tenía obrador en Quito con guarniciones de oro y trabajaba tirando hilo de plata. Fueron discípulos suyos Jerónimo Bastidas y Diego Rodríguez, quienes le sucedieron en el oficio.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 278, 279

Moreno libre, aparece en documentos de 1660 como tirador de oro y plata para sevillaneta. Vivía en Quito y enseñaba su arte desde su propio obrador. Es el primer artesano negro que aparece en Quito.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 279

Maestro batihojas que figura en 1748, de quien se dice que tenía tienda pública en la ciudad de Quito y era batidor de oro y plata.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 280

Vecino criollo de Quito, en 1737 aparece como maestro batihojas. Para el año siguiente, Pedro de Artieda y Jurado le entrega a su hijo Vicente como aprendiz, por el término de tres años. Vicente Artieda tenía 14 años y entró al taller de Cabezas mediante pago, como era usual en aquella época.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 279