enero 2011


Antonio de Torres, está considerado como el más estimable maestro de los pintores secundarios del siglo XVIII. Las noticias que se poseen de él son numerosas, su obra pictórica es abundante, y es uno de los pintores más populares de la época.

Nace en 1667 y es bautizado en abril de ese año, hijo del matrimonio de Tomás de Torres y Lorenzana, y de María Beltrán de los Reyes, es el cuarto de cinco hijos. Cabe destacar que su madre es hermana del también pintor Antonio Rodríguez, padre de los grandes pintores Juan y Nicolás Rodríguez Juárez.

Apenas cumplidos 19 años, Antonio de Torres contrajo matrimonio con Inés de Córdova y Priego el 8 de Septiembre de 1686, de esta unión sólo nace una hija, Inés Josefa, la cual es bautizada el 6 de julio de 1687.

Hacia 1724 vuelve a contraer nupcias con María Millán, de quién no tuvo descendencia. Finalmente fallece siete años después en 1731.

Las pinturas firmadas por este autor se encuentran diseminadas por todo el país: en San Luis Potosí, en San Miguel de Allende, en Dolores Hidalgo, en Metztitlán, en Guadalajara, en Zacatecas, en Aguascalientes, en Acolman y en la ciudad de México, lo cual nos permite ver que era un pintor muy apreciado. Asimismo sabemos que fue invitado en 1721 a examinar el lienzo de la Guadalupana, lo cual reafirma su fama.

Inmaculada, Sala Mariana de la Pinacoteca de La Profesa. Firmada Por Antonio de Torres.

Inmaculada

Árbol Genealógico

Árbol Genealógico de Torres

Nota completa:
Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, 1989, vol. XV, núm. 60, pp.231-241
Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, 1988, vol. XV, núm. 59, pp.265-272

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Antonio de Torres, está considerado como el más estimable maestro de los pintores secundarios del siglo XVIII. La noticias que se poseen del él son números y su obra pictórica es abundante y que es uno de los pintores más populares de la época.

 

Nace en 1667 y es bautizado en abril de ese año, hijo del matrimonio de Tomás de Torres y Lorenzana, y de María Beltrán de los Reyes, es el cuarto de cinco hijos. Cabe destacar que su madre es hermana del también pintor Antonio Rodríguez, padre de los grandes pintores Juan y Nicolás Rodríguez Juárez.

Apenas cumplidos 19 años, Antonio de Torres contrajo matrimonio con Inés de Córdova y Priego el 8 de Septiembre de 1686, de esta unión sólo nace una hija, Inés Josefa, la cual es bautizada el 6 de julio de 1687.

Hacia 1724 vuelve a contraer nupcias con María Millán, de quién no tuvo descendencia. Finalmente fallece siete años después en 1731.

 

Las pinturas firmadas por este autor se encuentran diseminadas por todo el país: en San Luis Potosí, en San Miguel de Allende, en Dolores Hidalgo, en Metztitlán, en Guadalajara, en Zacatecas, en Aguascalientes, en Acolman y en la ciudad de México, lo cual nos permite ver que era un pintor muy apreciado. Asimismo sabemos que fue invitado en 1721 a examinar el lienzo de la Guadalupana, lo cual reafirma su fama.

Historia del Arte Colonial Sudamericano

Este libro es sin duda el mayor compendio del desarrollo de las artes en el hemisferio sur de América. Escrito por Damián Bayón y Murillo Marx, con colaboración de M. Ribeiro de Oliveira, A. Pereira da Silva y H. Segawa, trata de temas de Arquitectura, Escultura y Pintura Sudamericana, Siglos XVI y XVII; y Brasileña Siglos XVI, XVII XVIII y comienzos del XIX.

Es otro libro que debe estar sin duda en la biblioteca de cualquier aficionado del arte colonial, además de estar profusamente ilustrado, cuenta con gran cantidad de datos en sus más de 400 páginas.

Aquí está la liga donde lo encontrarán, los precios fluctúan entre 70 a 200 Dlls.: http://www.abebooks.com/servlet/SearchResults?sortby=1&tn=Historia+del+arte+colonial+sudamericano&x=55&y=4

Son pocos los datos que se conocen sobre la vida de Manuel de Sumaya, uno de los más grandes compositores coloniales y actualmente figura fundamental de la historia de la música mexicana.

No se sabe la fecha exacta de su nacimiento, pero se piensa que es alrededor de 1679 en la ciudad de México. Se sabe que fue bautizado el 14 de enero de 1680, donde aparece como hijo de Juan de Sumaya y Ana de Coca.
Posteriormente en 1691 se ordena que dicho bautismo pase a ser parte del libro de los españoles, lo cual da pie a la controversia de su origen racial, algunos lo sitúan como mulato y otros como mestizo, lo que cabe destacar, es que para ese año adquiere más derechos por ser considerado español.
En 1690, el niño Manuel de Sumaya, ingresó a la capilla musical de la Catedral de México como seise, bajo la tutela del maestro de capilla Antonio de Salazar. En 1694 toma lecciones de órgano con el primer organista y maestro José de Idiáquez. Asimismo estudia composición con el ya mencionado Antonio de Salazar.
Su carrera fue en ascenso y en 1710 es nombrado segundo maestro de la capilla, en 1714 fue nombrado organista mayor. El 7 de junio de 1715 gana el derecho de ser el nuevo maestro de capilla por encima de Francisco de Atienza, en ese momento se convertía en el conductor “oficial” de la vida musical de la Nueva España.
El 29 de agosto de 1739, Manuel de Sumaya, decide irse de forma inesperada a Oaxaca, quizás por invitación de su viejo amigo, el obispo Tomás de Montaño y Áaron.
Allí residirá hasta su fallecimiento el 21 de diciembre de 1755.

Sus obras denotan multiplicidad de estilos.

En 1711, el nuevo Virrey, Don Fernando de Alencastre Noroña y Silva, Duque de Linares, gran aficionado a la ópera italiana, encarga a Sumaya la traducción de libretos italianos y la composición de nueva música para los mismos. El libreto de la primera obra compuesta La Parténope, se conserva en la Biblioteca Nacional de México, aunque la parte musical se ha perdido.

En 1715 compone, para la oposición al puesto de Maestro de Capilla de la Catedral de México, la “Sol-Fa de Pedro”.

Otra de las composiciones más conocidas de Sumaya, Celebren Publiquen, muestra su manejo del sonido policoral propio del Barroco primitivo: con su distribución de los recursos vocales en dos coros de distinto tamaño, copia el estilo de las escuelas corales Española y Mexicana de principios del S.XVIII. Las ricas texturas vocales y las elaboradas partes instrumentales reflejan el estilo “moderno” de Zumaya, alejándose radicalmente de sus anacrónicas composiciones renacentistas.

Compuso, asimismo, numerosas lamentaciones, villancicos, himnos, salmos y otras obras religiosas, así como también El Rodrigo (1708), clasificada como “melodrama” y que podría ser en realidad una ópera o una zarzuela sobre la leyenda del rey Don Rodrigo.

El oficio de tintinero (fundidor de campanas) es uno de los menos estudiados de la época colonial, realmente no contamos con un estudio profundo que nos arroje datos acerca de las técnicas, inspiraciones y vida de dichos artífices. Sin embargo, en el siglo XVIII destaca el nombre de Bartolomé de Espinosa.

Espinosa trabajo al menos un cuarto de siglo, dejando constancia de ocho campanas en la torre del templo de San Francisco Xavier, en Tepotzotlán, México. Tienen su marca de de San Ignacio, de diciembre de 1762, la de San Francisco Xavier, de la misma fecha; la Santa María Inmaculada, de abril de 1763; la Santa Anna y la de la Virgen de la Soterraña, ambas elaboradas en diciembre de 1763; la de la Virgen de Loreto, de 1764; la de San José y la de San Miguel, de 1769.

Para la catedral de la ciudad de México, Espinosa hizo varias campanas. En 1767 fundió La Purísima, en 1784, las llamadas Santiago Apóstol y SantoÁngel Custodio. Y finalmente en 1787 realiza Nuestra Señora de la Piedad.

Campanas de México, Abelardo Carrillo y Gariel, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Estéticas, 1989, pp. 85-89

La escuela cuzqueña, es sin duda, una de las más representativas y valoradas de América latina. Su peculiar estilo la hace única dentro de las corrientes artísticas; es con Bernardo Bitti, con quien inicia esta manera estilística del Cusco.

El padre jesuita Bernardo Bitti nació en Camerino, Italia en 1548. El 31 de mayo de 1575 llega a Lima, Perú, para “evangelizar por medio del arte”, marcando el verdadero inicio de lo que llamamos escuela cuzqueña de pintura.

Hacia 1583 este jesuita introduce en el Cusco, una de las corrientes más reconocidas del arte europeo, el manierismo, cuyas principales características eran el tratamiento de las figuras de manera un tanto alargada, con la luz focalizada en ellas y un acento en los primeros planos en desmedro del paisaje y, en general, los detalles. En 1585 se traslada a Juli, Puno. Se documenta un retorno a Cusco entre 1595 y 1598, alternando su estancia en esta ciudad, con las ciudades de Chuquisaca y Arequipa incluso hasta 1600. Se hace referencia a una nueva estancia de Bitti en Arequipa hacia 1603 retornando a Lima en 1604, ciudad donde permanecerá hasta su muerte ocurrida en 1610.

Ninguna de sus obras está firmada, pero su estilo es inconfundible, su gran talento lo convierte en el pintor principal y exclusivo de la orden jesuita en Sudamérica.

Coronación de la Virgen - Bernardo Bitti

Bernardo Bitti
Coronación de la Virgen
Finales del siglo XVI

Exposición temporal en Museo Soumaya

El 23 de diciembre comenzó esta exposición ubicada en el Museo Soumaya en Plaza Loreto, al sur de la ciudad de México, gracias al apoyo de la Fundación Carlos Slim, se lograron juntar 110 obras que tratan sobre este importante elemento religioso denominado Corazón Sagrado de Jesús o María.

Desde la antigüedad el corazón se ha considerado centro de la vida, palacio de la voluntad y las pasiones. En el misticismo católico se le considera una habitación para el alma, centro del amor divino, que propicia el culto de los sagrados corazones de Jesús y María.

La entrada es libre y vale mucho la pena observar la diversidad de representaciones y técnicas con que se elaboraron dichas obras, aquí destaco algunas de las obras que se podrán encontrar dentro de la exposición:

Alegorías del Sagrado Corazón de Jesús y la Santísima Trinidad - Fray Miguel de Herrera

Fray Miguel de Herrera
Alegorías del Sagrado Corazón de Jesús y la Santísima Trinidad
1747

Alegoría del Pneuma o Aliento divino

Anónimo novohispano
Alegoría del Pneuma o Aliento divino
Segunda mitad del siglo XVIII

Alegoría de los Sagrados Corazones de Jesús, María, y los santos José, Teresa de Ávila, Ignacio de Loyola, Lorenzo y Cayetano con la presencia de un franciscano y un donante con hábito carmelita

Anónimo novohispano
Alegoría de los Sagrados Corazones de Jesús,
María, y los santos José, Teresa de Ávila,
Ignacio de Loyola, Lorenzo y Cayetano con la
presencia de un franciscano y un donante con
hábito carmelita
Segunda mitad del siglo XVIII

ENTRADA GRATUITA
DE LUNES A VIERNES DE 10:30 A 18:30 H.
VIERNES Y SÁBADOS HASTA LAS 20:30 H. MARTES CERRADO
PLAZA LORETO. AV. REVOLUCIÓN Y EJE 10 SUR, TIZAPÁN, SAN ÁNGEL
INFORMES 56163731 EXT. 304
www.museosoumaya.org

Les traigo un interesante documental del programa Sucedió en el Perú, el cual trata sobre la evangelización de los nativos de América a través del arte. Es muy interesante ver como las artes sirvieron para legitimar la nueva religión ante las culturas autóctonas de Latinoamérica. Asimismo podemos ver como el fenómeno del sincretismo permitió al arte colonial tomar un matiz distinto al europeo, siendo este arte más rico en cuanto a composición y mezcla de simbolismos.

El documental, de cerca de una hora, resulta bastante ameno y enriquecedor, haciendo una buena combinación entre datos históricos, análisis artísticos y medios visuales.

Cabe destacar la obra de Alegoría de la Muerte (abajo) realizada por el escultor limeño Baltazar Gavilán, esta obra  nos denota el alto grado de maestría que alcanzaron los artistas coloniales, es sin duda una de las mejores obras realizadas durante este periodo en toda la cultura occidental.

Alegoría de la muerte
Alegoría de la muerte

Espero puedan observar completo este documental de cinco partes y apreciar un poco más nuestra rica historia latinoamericana.

Parte 1

Parte 2

Parte 3

Parte 4

Parte 5

Les traigo un interesante documental del programa Sucedió en el Perú, el cual trata sobre la evangelización de los nativos de América a través del arte. Es muy interesante ver como las artes sirvieron para legitimar la nueva religión ante las culturas autóctonas de Latinoamérica. Asimismo podemos ver como el fenómeno del sincretismo permitió al arte colonial tomar un matiz distinto al europeo, siendo este arte más rico en cuanto a composición y mezcla de simbolismos.

El documental, de cerca de una hora, resulta bastante ameno y enriquecedor, haciendo una buena combinación entre datos históricos, análisis artísticos y medios visuales.

Cabe destacar la obra de Alegoría de la Muerte (abajo) realizada por el escultor limeño Baltazar Gavilán, esta obra  nos denota el alto grado de maestría que alcanzaron los artistas coloniales, es sin duda una de las mejores obras realizadas durante este periodo en toda la cultura occidental.

Espero puedan observar completo este documental y apreciar un poco más nuestra rica historia latinoamericana.

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