En 1700 aparece como maestro batihojas, Notario del Santo Oficio. Tenía obrador en Quito con guarniciones de oro y trabajaba tirando hilo de plata. Fueron discípulos suyos Jerónimo Bastidas y Diego Rodríguez, quienes le sucedieron en el oficio.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 278, 279