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Como cuanto albañil participa en 1662 en la construcción de la Catedral de Quito.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 201

A principios del siglo XVII llegó a Nueva España procedente de Sevilla, en compañía de su esposa, Inés de la Cruz, y de sus tres hijos: Úrsula de la Cruz, Melchora de los Reyes y Pedro Ramírez. Ya en la ciudad de México, y tras enviudar, contrajo segundas nupcias en mayo de 1626 con Isabel de Ábrego, natural de esta ciudad de México. Como fruto de este segundo matrimonio, de acuerdo con los registros parroquiales de la catedral, nacieron cuatro hijas más: Josefa (Josepha) (1629), Catalina (1630), Damiana (1633) y Francisca (1636), las cuales habrían de nacer prácticamente por los mismos años que sus nietos, procreados también en México por los hijos del primer matrimonio. Resulta difícil establecer la fecha de muerte de Diego Ramírez, pero podemos suponer que debió de ocurrir hacia finales de la cuarta década del siglo XVII, pues en 1636 nació su última hija Francisca y en septiembre de 1638 parece fungir como padrino de su nieto Pedro Ramírez, el mozo.

Árbol genealógico

Diego Ramírez - Primer Matrimonio

Diego Ramírez - Segundo Matrimonio

Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, RUIZ GOMAR C., ROGELIO, NUEVAS NOTICIAS SOBRE LOS RAMÍREZ, ARTISTAS NOVOHISPANOS DEL SIGLO XVII, 2000, vol. XXII, núm. 77, pp. 67-121

Cerca de 1556 fue nombrado por el virrey don Luis de Velasco como veedor de su gremio.

Arte Colonial en México, Manuel Toussaint, UNAM, 1962, p. 67.

En 1683, maestro platero criollo, homónimo de Juan de Rueda, el viejo.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 276

Es seguramente la figura más enigmática, hosca y insociable que se haya dado entre los componentes de la familia que procreó tantos arquitectos y ingenieros militares.

Era hijo de Rita Antonelli, hermana de Juan Bautista y de Bautista, quien casó con Antonio Rota, y nació en 1560 en el mismo pueblo de Gatteo. Cristóbal Roda, por lo tanto, era sobrino de Juan Bautista y Bautista Antonelli y primo hermano de Juan Bautista Antonelli (hijo de Bautista) y de Cristóbal y Francisco Garavelli Antonelli. En los documentos existentes en su pueblo natal, el apellido de su padre aparece como Rota. Roda o de Roda debe verse como la españolización del mismo apellido.

Muy joven, tenía 17 o 18 años, fue llamado por su tío Juan Bautista para integrarse al grupo familiar que ya se encontraba en España. En efecto, para el año de 1578, Juan Bautista, Bautista y los dos Garavelli estaban trabajando en las fortificaciones de la costa levantina y en el norte de África. Cristóbal se incorporó de inmediato al equipo en calidad de ayudante y aprendiz. Desde 1580 trabajó con su tío Juan Bautista en la navegación del río Tajo y con él permaneció hasta la muerte del mayor de los Antonelli, acaecida en el año de 1588. A Cristóbal de Roda le tocó el honor de estrenar la ruta fluvial al mando de las siete barcazas que en quince días cubrieron el trayecto entre Toledo y Lisboa. En 1591, su otro tío, Bautista, que se encontraba en La Habana, solicitó su presencia por necesitar de un ayudante que los asistiera en los varios trabajos que realizaba en Cuba y lo representara durante las ausencias ocasionadas por los viajes de inspección y asesoramiento que lo llevaban a Portobelo, Chagre, Panamá, Veracruz, Santiago y Cartagena. Cristóbal de Roda llegó a Cuba en el mismo año de 1591 y se quedó en La Habana por más de quince años, hasta que Tiburcio Spannocchi, el 4 de agosto de 1607, lo recomienda para dirigir las murallas y otras fortificaciones de Cartagena de Indias. Al dejar Cuba fue a Chagre, Portobelo y Panamá y el 28 de octubre de 1608 llegó a la ciudad amurallada en la costa colombiana acompañado por su primo Juan Bautista Antonelli, hijo de Bautista, que para esa fecha contaba con 24 años.

De los cuarenta años transcurridos en América, Cristóbal de Roda pasó 17 en La Habana y los otros 23 en Cartagena de Indias. Estuvo con su tío Bautista en las obras del Morro y de La Punta hasta el 8 de octubre de 1594, día en el que Bautista dio el adiós definitivo a La Habana. Cristóbal de Roda quedó al frente de las obras cubanas hasta 1608. Son los catorce años más oscuros de su vida y de sus actividades. Sabemos, sin embargo, que nunca abandonó los trabajos defensivos de la entrada de la bahía de La Habana y que, además, intervino en obras urbanas y asesoramiento para el Morro de Santiago de Cuba. En una de las cartas al rey solicitando reconsideración de su sueldo, informa que tenía esposa y dos hijos; posiblemente se casó en La Habana puesto que a esta ciudad llegó soltero en 1591.

Desde 1608, año de su llegada a Cartagena, hasta el 25 de abril de 1631, fecha de su muerte, Cristóbal de Roda prácticamente no se movió de Cartagena a lo largo de 23 años; parece que la única ausencia fue motivada por la reunión de Araya a la cual asistió en compañía de su primo Juan Bautista para tratar con el gobernador de Cumaná sobre la construcción del castillo de las salinas.

Cristóbal de Roda

Cristóbal de Roda

Reyes fue uno de los plateros más afamados de Quito de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX.  Hijo de doña María Sandoval, se casó con Josefa Villacreces, hija de don Ramón Villacreces. Formó parte del gremio de plateros de esta ciudad, junto con Miguel Martínez y José Solís. Su taller, seguramente el mayor de Quito, formó a gran parte de los maestros en este arte, como Mariano Morales, Mariano Flores, Ramón Coloma, Félix Valdez, Matías Reyes, Mariano Cevallos, Manuel Sánchez, Estanislao Sánchez, Carlos Correa, Esteban Rodríguez, Andrés Solano, Miguel Sánchez y José Solís.

El 19 de enero de 1801 se compromete a entregar un calis y patena de plata a don Joaquín Rivadeneira. Lamentablemente muere ese mismo año. Sin embargo, su muerte, permitió que se conociera algunos de sus trabajos en iglesias, ya que los interesados se ocuparon de reclamar las obras inconclusas, preferentemente las andas para el Santísimo Sacramento de la Catedral.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 284, 285

No se sabe su origen, sin embargo, tuvo talentos múltiples pues, además de ser dorador y estofador, era valioso pintor y platero. En abril de 1606 recibió del padre procurador de los franciscanos la cantidad de cuatrocientos cincuenta pesos para trabajar los marcos de plata de la iglesia de San Francisco. Recibió un anticipo de ciento cincuenta pesos.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 160

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