Santo fabuloso cuya leyenda no se remonta más allá del siglo XI y es sólo el desarrollo de su nombre Cristóforo, que en griego significa “el que lleva a Cristo”. Originariamente esa expresión se comprendía en sentido espiritual: el que lleva a Cristo en su corazón. Luego se tomó en sentido material.

Según la tradición popularizada en el siglo XIII por la Leyenda Dorada, el hombre que habí llevado a Cristo sobre los hombros sólo podía ser un gigante. Orgulloso de su fuerza, sólo accedió a servir al rey más poderoso del universo. Se puso al servicio de un monarca, pero al advertir que éste tenía miedo al diablo, lo dejó para servir a Satán. Decepcionado otra vez porque la vista de una cruz en un cruce de caminos bastó para derrotar al diablo, se comprometió a servir a Cristo, y para complacerlo se dedicó a ayudar a viajeros y peregrinos en el paso de un río peligroso. Una tarde se oyó llamar por un niño, que le pidió que lo cargase sobre los hombros; pero su carga se volvía cada vez más pesada. Tanto, que el gigante llegó con dificultad a la orilla opuesta. Entonces el niño se dio a conocer como Cristo. Para probárselo, pidió a Cristóbal que plantase su cayado en tierra, que enseguida se convirtió en una palmera cargada de frutos.

Se le creía protector contra una de las desgracias más temidas de la Edad Media, la muerte súbita sin confesión. Según la creencia popular, bastaba con mirar la imagen de san Cristóbal para estar durante todo el día a salvo de ese peligro. Ello explica el prodigioso número de imágenes gigantescas de San Cristóbal, pintadas o esculpidas, puestas en las fachadas o en las entradas de las iglesias. Era necesario que estuvieran a la vista tanto como fuera posible, y que fueran de grandes dimensiones, para que los fieles no perdieran tiempo buscándolas en una capilla oscura.

También se le consideraba protector contra la peste y contra otras enfermedades más leves, como el dolor de muelas o el panadizo.

Numerosas corporaciones o profesiones vindicaban su patronazgo por diversos motivos. Todos los oficios que exponían a quienes los practicaban a una muerte súbita: en la Edad Media los arcabuceros, y en la actualidad los montañeros, los automovilistas y los aviadores. A causa de su gigantesca talla y de su gran fuerza, los atletas, los mozos de cuerda, los cargadores de mercado y los cargadores de trigo. Por su oficio, es patrón de los pasadores, y también de los viajeros y de los peregrinos que, en la Edad Media, a falta de puentes solían vadear los ríos.

Su tipo iconográfico no es fijo y comporta variantes. Puede aparecer joven e imberbe o barbado. En los ejemplos más antiguos, el Porta Cristo está representado inmóvil, en posición frontal. El Cristo a quien sirve de soporte no es un niño, sino un adulto barbudo, en Majestad. A partir del siglo XIV, por el contrario, el hieratismo primitivo cedió el puesto al gusto por lo pictórico. El santo está representado en marcha, avanzando penosamente por el río. Cristo es un niño sentado sobre sus hombros. El bastón sobre el que se apoya el gigantesco mozo se convierte en el tronco de un árbol o en una palmera.

Fuente: Iconografía del arte cristiano, de Louis Réau.

El ÁguilaUno de los muchos emblemas de Jesucristo. Aunque no alcanzó la popularidad del cordero, el pelícano o el pez, no deja de ser uno de los emblemas más ricos en sentido y uno de los que aunaron más perfectamente el simbolismo religioso pagano con el de la religión cristiana.

En el antiguo hinduismo el águila era emblema de Visnú; en el arte religioso sirio aparece con frecuencia en los monumentos funerarios, con el papel de conductora de las almas hacia los dioses celestiales. Los griegos y los romanos tomaron de Siria la creencia en este papel psicopompo del águila.

En el cristianismo, el significado del águila es múltiple, apoyado por numerosos textos bíblicos: emblema del triunfo de Jesucristo; del Cristo conductor de las almas hacia Dios, del Cristo combatiente, de la resurrección de Cristo y del cristiano, de la gracia divina y de la justicia y emblema del mismo cristiano.

Como tantos otros símbolos, además de representar a Cristo puede ser emblema de Satán, ya que, si bien es ave noble y magnífica, también es rapaz destructora. Uno de los primeros emblemas para representar a Cristo fue el pez, que por analogía se tomó como imagen del fiel. Por este motivo se asoció al águila para darle a esta un significado negativo. La imagen del águila llevando en sus garras un pez es la imagen del raptor de almas.

El PelícanoLa antigua convicción, basada en fantasías de “historia natural”, según la cual el pelícano alimenta a sus polluelos, en caso de necesidad, infiriéndose con el pico una herida en la pechuga para que puedan así beber su sangre y sobrevivir, dio base al simbolismo cristiano que de este ave hace una referencia a Jesús Salvador. También se decía del pelícano que desaparece debido al calor del sol y reaparece en invierno, por lo que fue tomado como alusivo a la resurrección de Jesús e incluso a la de Lázaro, si bien estas aplicaciones fueron menos comunes.

Otra antigua leyenda del mundo antiguo, que será retomada en la Edad Media, decía que la crías del pelícano, protegidas por su padre, disputan con tanta violencia que lo hieren. Éste las golpea a su vez y las mata. La madre llega al nido al tercer día; se abre el pecho a picotazos, y su sangre esparcida sobre las avecillas les devuelve la vida.

La iconografía del pelícano aparece circunscrita sobre todo a dos temas: aparece en la escena llamada de la “Crucifixión simbólica”, posada en la cruz o a su pie; también es frecuente, hasta la actualidad, encontrarlo representado en las puertas de los sagrarios.

San Andrés ApóstolVIDA Y LEYENDA

Hermano mayor de San Pedro, y como él, pescador de Galilea, su nombre, que es griego y no hebreo, significa viril. Fue el primero en seguir a Jesús. Por ello los griegos lo llamaron Protokletos o Protoclite (el primer llamado). En los Evangelios se le menciona dos veces: a propósito de las vocaciones de los dos primeros apóstoles y de la multiplicación de los panes y los peces.

Su leyenda procede de los Hechos apócrifos. Según esta, después de la muerte de Jesús habría sido designado para evangelizar la Escitia, es decir, la actual Rusia. Al tiempo que predicaba en Escitia, se le apareció un ángel que le dijo: “Ve hacia Mateo”. Fue milagrosamente guiado hacia Etiopía, donde San Mateo había sido cegado y metido en prisión. Las puertas de la cárcel se abrieron ante él, se arrodilló ante Mateo, se puso a orar, y al punto los ojos de Mateo volvieron a abrirse a la luz. Cumplida su misión, llegó a Grecia y luego a Asia Menor, donde habría realizado una serie de milagros. Encarcelado por el procónsul romano Quirino, gobernador de Macedonia, que lo acusaba de incitar a la destrucción de los templos y desviar al pueblo del culto a los dioses, fue arrojado a las fieras, pero estas lo respetaron. Cuando visitó el Peloponeso, en Patras, curóa la mujer del procónsul Egeas. Pero este, que le reprochaba predicar la desobediencia al emperador, lo hizo azotar con varas y luego ordenó que lo ataran con cuerdas a una cruz con forma de X (crux decussata), donde murió al tercer día.

ICONOGRAFÍA

El atributo más popular de San Andrés es la cruz en forma de X, y que tomó el nombre de cruz de San Andrés. También se la llamaba cruz de Borgoña, porque en 1433, el duque Felipe el Bueno, habiendo recibido en Constantinopla un fragmento de la cruz que se habría empleado en la crucifixión del apóstol en Patras, la convirtió en insignia de su orden del Toisón de Oro.

Esta tradición no se apoya en texto alguno. De hecho, el arte cristiano de la Edad Media vaciló mucho tiempo antes de adoptar la cruz en forma de X como atributo de San Andrés. Hasta el siglo XV la mayoría de las veces se le representa crucificado en una cruz normal. Algunas veces usa como segundo atributo una red llena de peces.

Las escenas más representadas son: su vocación, la expulsión de siete demonios en forma de perros en la ciudad de Nicea, el milagro del incendio sofocado en Tesalónica, la flagelación, su conducción al martirio, su crucifixión, el descendimiento de su cuerpo, su enterramiento y un milagro póstumo por el cual se apareció a un obispo para librarlo de la tentación del demonio.

PATRONAZGOS

Fue adoptado como patrón por las corporaciones de los pescadores de agua dulce, los pescaderos y los cordeleros que proporcionaban a los pescadores cuerda para las redes. Lo invocaban las mujeres casaderas que deseaban encontrar un marido, quizás porque su nombre (Andros) evocaba en griego la idea de un hombre, como San Colomán (mann) en los países de lengua alemana. Como curador, era invocado contra la gota, calambras, tortícolis, erisipela y disentería, que era llamada mal de San Andrés.

En Francia, se convirtió en patrono de la casa ducal de Borgoña, porque se le consideraba evangelizador de la Escitia, de la que creían proceder los burgundos. El grito de guerra de los borgoñones era Montjoie saint Andrieu. Asimismo, se convirtió en patrono de Grecia y de Rusia.

San Simón ApóstolVIDA Y LEYENDA

En los evangelios sinópticos está motejado el canaanita o el zelote. Tanto en la leyenda como en la iconografía está asociado con el apóstol san Judas Tadeo. Ambos habrían aportado al rey Abgar de Edesa una carta y una imagen de Cristo. Después de discutir con magos persas, derribaron sus ídolos y fueron degollados. Según otra versión transmitida por el Pseudo Abdías y la Leyenda Dorada, san Simón habría sido cortado en dos con una sierra.

ICONOGRAFÍA

Su atributo habitual es una sierra, siendo la escena de su martirio la más reproducida por el arte.

Fuente: Iconografía del arte cristiano, de Louis Réau.

El FénixHay que volverse hacia Egipto para buscar la razón de la presencia del fénix en la serie de emblemas personales de Jesucristo, ya que allí nació la fábula que hace del fénix el pájaro más fabuloso que haya creado la imaginación humana. El ave fénix era honrado en el templo de Heliópolis con una leyenda propia: nunca vivía más de un fénix en el mundo. Cuando sentía que iba a cumplir quinientos años, levantaba el vuelo, pasaba primero por Arabia hasta llegar a Heliópolis, se construia sobre el altar del templo una hoguera hecha de aromáticas plantas de Arabia que era encendida por el sol, y sobre la cual se consumía; pero de sus cenizas nacía un pequeño gusano que antes de terminar el día se convertía en un nuevo fénix lleno de vigor.

Los Padres de los primeros siglos, creyendo unos ingenuamente a los naturalistas de su tiempo, recibiendo la mayoría la leyenda con reservas, sacaron todos de este animal fabuloso la imagen de Cristo resucitado. San Clemente, San Cipriano, Lactancio, Tertuliano, Orígenes, San Cirilo de Jerusalén, San Gregorio Nacianceno, San Ambrosio, San Epifanio y otros muchos utilizaron en sus escritos la leyenda del fénix como símbolo de la resurrección. Por ello aparece frecuentemente en el arte cristiano, bien como emblema del dogma, bien como imagen simbólica de Cristo.

También fue emblema de diversas virtudes. En la heráldica francesa fue emblema de la Esperanza, tanto como sentimiento humano cuanto como virtud teologal. También fue emblema de la pureza de conciencia y, a veces por extensión, de la castidad.

Fuente: El bestiario de Cristo, de L. Charbonneau-Lassay.

El PavoEl pavo real tiene una trayectoria muy larga como símbolo. Es un símbolo solar, debido a su vistosa cola abierta en rueda. En el libro de los muertos tibetano sirve como trono a Amitabha o Amida, con lo cual simboliza también la inmortalidad. Por otra parte, el pavo real había sido en Grecia el ave de Hera y en Roma el ave de Juno.

La iconografía cristiana recoge estas ideas: el pavo real es símbolo de la resurrección de Cristo y mediante ésta de la inmortalidad del alma. También contribuyó a ésto la antigua creencia de que la carne del pavo real era incorruptible. Con este significado aparece con frecuencia en las pinturas de las catacumbas.

Pero también se han asignado a la misma ave algunos significados menos elevados: el pavo real como emblema de la vanidad es fruto de una reflexión acerca de la fugacidad de la hermosura y la escasa viveza del ave en cuestión, que contrasta con su apariencia espléndida.