A principios del siglo XVII llegó a Nueva España procedente de Sevilla, en compañía de su esposa, Inés de la Cruz, y de sus tres hijos: Úrsula de la Cruz, Melchora de los Reyes y Pedro Ramírez. Ya en la ciudad de México, y tras enviudar, contrajo segundas nupcias en mayo de 1626 con Isabel de Ábrego, natural de esta ciudad de México. Como fruto de este segundo matrimonio, de acuerdo con los registros parroquiales de la catedral, nacieron cuatro hijas más: Josefa (Josepha) (1629), Catalina (1630), Damiana (1633) y Francisca (1636), las cuales habrían de nacer prácticamente por los mismos años que sus nietos, procreados también en México por los hijos del primer matrimonio. Resulta difícil establecer la fecha de muerte de Diego Ramírez, pero podemos suponer que debió de ocurrir hacia finales de la cuarta década del siglo XVII, pues en 1636 nació su última hija Francisca y en septiembre de 1638 parece fungir como padrino de su nieto Pedro Ramírez, el mozo.

Árbol genealógico

Diego Ramírez - Primer Matrimonio

Diego Ramírez - Segundo Matrimonio

Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, RUIZ GOMAR C., ROGELIO, NUEVAS NOTICIAS SOBRE LOS RAMÍREZ, ARTISTAS NOVOHISPANOS DEL SIGLO XVII, 2000, vol. XXII, núm. 77, pp. 67-121

Se ignora el lugar de su nacimiento. Hacia 1657 hizo en compañía de Diego de Quiñones, el retablo mayor de la iglesia de Santa María de la Cruz de Monserrate. En 1659 se comprometió a hacer el tabernáculo de madera para la iglesia, hoy desaparecida, del Monasterio del Carmen. También hizo el retablo de las ánimas para esta misma iglesia, al pie del cual fue enterrado don Pedro de Arandia, su benefactor. El 16 de octubre de 1664 contrató la construcción del puente de Las Aguas. El 11 de noviembre de 1667 se comprometió a labrar el alfarje y a decorar el arco toral de la iglesia de Santa Inés. El 14 de enero de 1668 se comprometió a labrar el retablo mayor de la iglesia conventual de Santa Inés. Debió morir probablemente en Santafé de Bogotá.

Guillermo Hernández de Alba: “Teatro del Arte Colonial”. Litografía Colombia. Bogotá, 1938.

 

Nació en España. Hizo el retablo mayor de la Catedral de Cartagena, como consta en una tarjeta descubierta por Emiliano Luque en el año 1953 mientras restauraba el retablo, donde reza la escueta frase “Ortiz me fecit Sevilla”. Debió morir en España. Desconocemos el nombre de Ortiz, así como sus datos biográficos.

Retablo Mayor de la Catedral de Cartagena

Nació probablemente en Bogotá. En 1677 realizó por petición de don Nicolás Flores de Acuña, el tabernáculo de la Capilla del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario en Bogotá, el cual fue reemplazado en el S. XIX, por un altar ejecutado por Ramelli. Debió morir en Bogotá.

José Manuel Pérez de Ayala: “El Tabernáculo de la Capilla del Rosario”. Suplemento Literario de “El Tiempo”, Bogotá 20 de diciembre de 1954.

Del latín retro tabularum, o ‘tabla que se coloca detrás’, es una compleja estructura —en la que se conjugan la arquitectura, la escultura y la pintura—, dispuesta delante del muro de cierre de una capilla, encima del altar. Tiene su origen en la antigua costumbre litúrgica de colocar para su adoración, reliquias o imágenes de santos sobre los altares. Lo mas común es que para su estructura se emplee la madera, (pino, castaño, peral, roble, nogal y tejo); pero no son extraños tampoco aquellos construidos en piedra, alabastro, mármol y otros materiales duros y semipreciosos como la malaquita.

Partes de un retablo:

Partes de un Retablo

Ático: Parte superior de la calle central de un retablo. Suele ser el lugar elegido para disponer un calvario.
Banco: Parte inferior o basamento de un retablo. En ocasiones puede estar dividido en dos pisos, en cuyo caso se denomina el más próximo al suelo sotabanco; predela.
Calle: Nombre que reciben cada una de las divisiones verticales de un retablo, en ocasiones separadas unas de otras por particiones más estrechas denominadas entrecalles.
Casa: Cada uno de los espacios de forma cuadrangular o rectangular que, abiertos en los cuerpos y calles de un retablo, sirven para alojar pinturas o esculturas.
Cuerpo: Cada uno de los pisos o de las divisiones horizontales de un retablo.
Entrecalles: Divisiones verticales más estrechas que las calles y que las separan unas de otras.
Guardapolvo: Pieza o saledizo que enmarca un retablo tanto por los laterales como por la parte superior, con la misión de protegerlo del polvo; polsera.
Polsera: Guardapolvo.
Predela: Del italiano predella; banco.
Sotabanco: Parte inferior de un banco de retablo de dos pisos.

Técnicas artísticas y oficios vinculados a la retablística:

Aparejo: Fase previa a la labor de policromía de una escultura en la que se prepara la madera para recibir los pigmentos. En primer lugar se alisaba toda la superficie, rellenando todas las posibles grietas y huecos, para aplicar varias capas de yeso. En un segundo momento, se aplicaba una capa de arcilla roja muy untuosa, conocida como bol armónico, que era la que servía de base a la pintura. Una vez seca, se podía proceder ya al dorado y estofado de la pieza.
Dorado: Técnica artística consistente en la aplicación de panes de oro sobre una superficie, ya sea arquitectónica, pictórica o escultórica. El acabado podía ser mate o brillante.
Encarnado: Tras dorar y estofar una escultura, el último paso en su decoración es aplicar en manos pies y rostros, los colores que asemejaran el tono de la piel; a esta acción se denomina encarnado.
Ensamblador: Ensamblar, en carpintería, es la operación de encajar diferentes piezas, hasta dar a un objeto la forma deseada. Pero la labor del ensamblador dentro del proceso de construcción de un retablo es mucho más amplia y compleja, ya que no se limita al mero trabajo mecánico de montar y hacer coincidir las distintas partes que lo conforman; también es el encargado, entre otras funciones, de establecer contacto con el cliente, del presentarle la traza y el diseño de las formas, del transporte de los materiales hasta el taller, del corte de las piezas en las molduras y perfiles requeridos y, finalmente, de su montaje y encolado.
Entallador: En el arte español se aplica este nombre, de modo genérico, al artista o artesano que se dedica a la labor de talla en madera. De este modo, y dentro del proceso de construcción de un retablo, el entallador sería el encargado de la parte ornamental de la arquitectura, (relieves del banco, tallas de las columnas y pilastras de las calles…), frente al escultor, autor de las figuras de gran tamaño.
Estofado: Fase que sigue a la del dorado en el proceso de policromar una escultura. Una vez aplicada la base de pan de oro, ésta se cubre por encima con pintura al temple. Una vez seca, se rasca el color con un pequeño punzón en los lugares en los que se desea que aparezca un efecto dorado. Suele ser común su empleo para marcar los pliegues de las vestiduras.
Masonería: El término define, de modo genérico, toda labor constructiva realizada en cal y canto. Aplicado a los retablos, hace referencia únicamente a su parte arquitectónica, distinguiéndola de las esculturas y pinturas que puedan estar insertas en ella.
Policromía: Proceso por el cual se pintan de variados colores las obras artísticas. El término se utiliza especialmente en el ámbito de la escultura: cuando una estatua ha sido pintada, se dice de ella que esta policromada.

Nace en 1580 en Gijón, España, hijo de don Francisco García de Ascucha y Catalina García de Vega. Inició sus estudios de arte y talla en el taller de los Sánchez Catán en Toledo. Contrajo matrimonio con doña María Quiñones, a quien abandonó la noche de la boda. Huyó de Toledo para evitar las represalias de su suegro y cuñados.

En 1618 llegó a Santafé de Bogotá, se dedicó a la talla y la escultura. En 1619 fundó un taller en el barrio de las Nieves, en donde se matricularon varios aprendices. Entre ellos podemos mencionar a don Antonio Rodríguez, Alonso Sanabria, Marcos Suárez y Cristóbal García. En este año inició las tallas para el retablo del Altar Mayor de la Catedral de Bogotá. Su obra cumbre, la cual tiene tres órdenes superpuestos con columnas de fustes adornados con guirnaldas y capiteles corintios o compuestos. En el primer cuerpo, a cada lado del tabernáculo hay nichos con las imágenes de San Buenaventura y San Antonio. Sobre éstos, en el segundo cuerpo del altar, se encuentran: San Juan Capistrano, La Inmaculada (en el centro), y San Bernardino de Sena. Sobre éstos hay un tercer cuerpo con: San Jaime de La Marca. San Francisco de Asís y San Diego de Alcalá. Coronando todo el conjunto aparece el Padre Eterno con el mundo en su mano izquierda y la derecha en actitud ordenadora. El orden superior está separado del ático de los costados por dos ángeles primorosamente labrados.

En 1620 ejecutó la capilla llamada de “El Chapetón” en la Iglesia de San Francisco. También trabajó en el tabernáculo para la capilla mayor de la misma iglesia, el cual lleva magníficas pinturas incrustadas. El 13 de julio de 1623 se le encomendó la ejecución del Retablo Mayor de la iglesia de San Francisco de Bogotá. En esta talla colaboró Luis Márquez. El 7 de marzo de 1629 murió en Bogotá, dejando cuatro hijos ilegítimos: Inocencio, Marcos, Ambrosio y Jana, y fue enterrado al pie del Altar Mayor de San Francisco.

Guillermo Hernández de Alba: “La Vida Trágica del Maestro del Altar de San Francisco”, Teatro del Arte Colonial. Litografía Colombia. Bogotá, 1938.

Altar Mayor de la Iglesia de San Francisco, Bogotá

Nació probablemente en Tunja. Entre 1686 y 1689 trabajó en el ensamblaje del retablo de la Capilla del Rosario en Tunja. Esta obra fue ejecutada por encargo de Fray Agustín Gutiérrez. El retablo de la capilla del Rosario de Tunja es una de las obras de arte más hermosas que conserva actualmente la vieja ciudad colonial. Los relieves se debieron a Lorenzo de Lugo y el dorado a Diego de Rojas. Es probable que este artista muriera en la misma ciudad.

Guillermo Hernández de Alba: “Arte Hispánico en Colombia”. Edición de la Dirección de Información y Propaganda del Estado. Bogotá 1955.
Enrique Marco Dorta: “Retablos del siglo XVIII”. Capítulo V, Tomo III, p. 267 de la Historia del Arte Hispano Americano de Diego Angulo Iñiguez. Salvat Editores, Barcelona, 1956.
Santiago Sebastián: “Album de Arte Colonial de Tunja”. Imprenta Departamental. Tunja, 1963

El Retablo de la Capilla del Rosario, Tunja