Indio del pueblo del Quinche, del ayullu de don Timoteo Tacuri, maestro cantero. En 1664 contrata con el hermano jesuita Marcos Guerra, arquitecto y artífice de la iglesia de la Compañía, para realizar “una portada de piedra” para el colegio de los jesuitas. Los conventuales le daban el almuerzo y la merienda, y la obra debía concluirse en marzo de 1665.

El trabajo de Aulis, primorosamente acabado, sobrio y elegante, puede admirarse todavía en el presente. Se considera que la portada del Colegio de los jesuitas, junto con la de las conceptas y la del Carmen Bajo, son de las más elegantes que se levantaron en Quito.

Diego Aulis

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 201, 202

IL 07 Igreja N. Sra. da Assunção, 1579. Padre José de Anchieta, Anchieta, ES.Dependiente del antiguo Colegio de Vitoria, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción fue la sede de la aldea jesuítica de Reritiba, hoy Anchieta. Situada en el sur del Estado de Espíritu Santo, en esta aldea vivió muchos años el padre José de Anchieta hasta su muerte en 1597. Fundado dos años antes de su muerte, el conjunto que se conoce actualmente no es el original, excepto un local junto a la sacristía, reverenciada tradicionalmente como “la celda del Padre Anchieta”, cuyas características constructivas son del siglo XVI. De carácter simple, este conjunto poseía solamente un ala solitaria que servía de residencia, flanqueada por la iglesia y por una torre que sirve de remate a la composición. La acentuada horizontalidad de la fachada de la iglesia denota una solución estructural interna bastante particular: tres naves o pseudonaves formadas por dos hileras de apoyos de piedra, cuidadosamente achaflanados y adornados en el capitel, que sostienen una cubierta única. Al interior se conservan dos imágenes en madera de San Ignacio y de San Francisco Javier, del siglo XVII, y dos imágenes de la Virgen y de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XVIII.

Historia del Arte Colonial Sudamericano, Damián Bayón et. al, Ediciones Polígrafa, 1989, p. 409

Fueron los cambios introducidos por los monarcas de la dinastía borbónica de la Corona Española: Felipe V, Fernando VI y, especialmente Carlos III; durante el siglo XVIII, en materias económicas, políticas y administrativas, aplicadas en el territorio peninsular y en sus posesiones ultramarinas en América y las Filipinas.

Estas reformas de la dinastía borbónica estaban inspiradas en la Ilustración y, sobre todo, se enmarcan dentro del nuevo poder de las elites locales y aumentar el control directo de la burocracia imperial sobre la vida económica. Las reformas intentaron redefinir la relación entre España y sus colonias en beneficio de la península. Aunque la tributación aumentó, el éxito de las reformas fue limitado; es más, el descontento generado entre las elites criollas locales aceleró el proceso de emancipación por el que España perdió la mayor parte de sus posesiones americanas en las primeras décadas del siglo XIX.

Una de las principales instituciones afectadas por el despotismo ilustrado español fue la Iglesia Católica, ya que la Corona pretendió afirmar el poder secular sobre el religioso. Esto incluía la restricción de los privilegios y exoneraciones fiscales que gozaban las órdenes religiosas. Fueron los jesuitas los que más se opusieron al proyecto centralizador de los borbones, por lo que fueron expulsados de España y sus posesiones ultramarinas en 1767. En este año, Carlos III decretó la expulsión de la Compañía de Jesús.

 Hoy les traigo este documental de nuestro ya conocido programa “Sucedió en el Perú”, espero sea de su agrado.

Catedral de La Habana, CubaErigida en la antigua iglesia de la Compañía de Jesús en 1789, es el más relevante ejemplo del estilo barroco en la arquitectura colonial cubana.

En 1789, cuando la Corona decidió la división de la hasta entonces única diócesis de Cuba y la creación del obispado de La Habana, se proyectó ampliar la iglesia del Santo Cristo del Buen Viaje -o construir en el sitio que ocupaba un nuevo templo- que sirviera de sede al recién instituido obispado. Sin embargo, las circunstancias determinaron que se utilizara para esos fines la antigua iglesia de la Compañía de Jesús, que, luego de la expulsión de la Compañía de Jesús, servía como Parroquial Mayor de la ciudad.

La construcción comenzó en 1727, en la zona conocida entonces como la Ciénaga, con puertas orientadas provisionalmente hacia el sur, hasta que pudiera obtenerse más terreno para su ampliación. El edificio no estaba realmente terminado, y el traslado no se efectuó hasta 1777. En 1789 se convirtió en Catedral, y se le realizaron algunas mejoras constructivas, propuestas inicialmente por el jefe del Cuerpo de Ingenieros Joaquín de Casaviella.

Por comisión de Espada, el artista italiano Giuseppe Perovani comenzó a trabajar en tres frescos para el altar mayor, llamados La Potestad de las Llaves, La Última Cena y La Ascensión de la Virgen, pero no pudo culminar la obra debido a un accidente durante su ejecución, por lo cual Espada empleó al pintor francés Jean Baptiste Vermay, quien les dio fin hacia 1806.

La planta de la Catedral forma un rectángulo de 34 metros de ancho por 35 metros de largo, dividido en tres naves y ocho capillas laterales, la más antigua de las cuales es la de Nuestra Señora de Loreto, consagrada por el obispo Pedro Agustín Morell de Santa Cruz y de Lora en 1755. En su interior, según costumbre de la época, se realizaban enterramientos hasta que, por gestiones del obispo Espada, se creó en 1804, el primer cementerio público de la ciudad, que llevó su nombre.

En la Catedral habanera descansaron, desde 1796 y durante un siglo, los supuestos restos de Cristóbal Colón, cuyo traslado a La Habana fue consecuencia de la cesión por España a Francia, en 1795, de la parte que le quedaba de la isla La Española, como resultado de la Paz de Basilea. Nunca ha podido establecerse con exactitud la identidad del cadáver enterrado en la Catedral, pero resultó fastuoso el recibimiento del arca funeraria de plomo dorada, entregada al capitán general Luis de las Casas y Aragorri y recibida en la Catedral por el obispo Trespalacios. El 12 de diciembre de 1898, en vísperas del cese de la soberanía española sobre la Isla, los restos fueron llevados a España.

Catedral de La Habana, Cuba - Interior

Catedral de Córdoba, ArgentinaJerónimo Luis Cabrera, al fundar en 1573 la ciudad de Córdoba quiso de inmediato dotarla de una Catedral. La primera catedral cordobesa fue modesta e iba a derrumbarse el 2 de octubre de 1677; se al rehacerla se amplió. Se iniciaron las nuevas obras en 1693 con la voluntad de hacer una iglesia de tres naves. Pronto las autoridades cambiaron el proyecto a una sola nave con su correspondiente crucero. Se trajo a José González Merguete o Merguelte para realizar la obra hacia 1697. Poco pudo hacer, y para 1710 año en que muere Merguete todavía la obra esta inconclusa. Es cuando los jesuitas traen al hermano Bianchi (o Blanqui), arquitecto reputado, que durante diez años entre 1729 y 1739 levanta la mayor parte de la obra. A mediados del siglo XVIII, el sevillano fray Francisco Muñoz levanta la estupenda cúpula. La cúpula posee nervaduras o costillas exteriores de perfil barroco. Los empujes se equilibran con cuatro torrecillas octogonales en los ángulos, el todo coronado por una linterna de domo bulboso. Las torres existían en tiempo de Blanqui hasta su segundo nivel. El remate de los campanarios consiste en un chapitel octogonal coronado por una pequeña linterna. En el interior la Catedral sufrió las mejoras deformantes típicas del progresista siglo XIX.

Historia del Arte Colonial Sudamericano, Damián Bayón et. al, Ediciones Polígrafa, 1989, p. 280

Iglesia de San Ignacio, Tunja, ColombiaLa iglesia de San Ignacio o de La Compañía forma parte del convento jesuítico. Esta orden estaba ya en Tunja hacia 1611 y fue el rector el P. José de la Tobalina, quién comenzó las obras de la iglesia. La iglesia es de una sola nave, crucero y presbiterio de fondo plano. A los lados aparecen otras dos naves más bajas que comunican con la principal por arcos abiertos en el muro portante. La construcción fue restaurada recientemente y perdió parte de su carácter original. Sin embargo, queda preservada la portada angosta, alta, que consiste en un arco de medio punto flanqueado de columnas anilladas sobre pedestal. Encima de un entablamento reducido se levanta un agudo frontón rematado por pirámides con bolas, de origen herreriano.

Historia del Arte Colonial Sudamericano, Damián Bayón et. al, Ediciones Polígrafa, 1989, p. 260

Iglesia de la Misión Trinidad, ParaguayLa reducción de la Santísima Trinidad fue fundada en 1706, aunque los edificios que la componían fueron iniciados probablemente en 1744. Hoy el conjunto se encuentra en ruinas. El proyecto y comienzo de la obra son del hermano jesuita milanés Juan Bautista Prímoli, a la muerte de este artífice, las obras se continuaron por el hermano español José Grimau. El conjunto de Trinidad comprende además de la iglesia, ocho hectáreas de terreno dedicadas a las tareas agropecuarias, una plaza, la residencia de los padres, las viviendas de los indios, talleres y depósitos necesarios. La iglesia era un edificio de 58 m. de largo por 11 m. de alto. Era de tres naves abovedadas en cañón corrido, con cúpula y presbiterio de fondo plano flanqueado por dos sacristías. A finales del siglo XVIII, ya estaba en ruinas, esto debido a la mala calidad de la construcción que no pudo resistir los embates del tiempo. Este templo obedece a un programa clásico, sin embargo, los detalles son barrocos.

Iglesia de la Misión Trinidad, Paraguay

Historia del Arte Colonial Sudamericano, Damián Bayón et. al, Ediciones Polígrafa, 1989, p. 283