Documentales


Fueron los cambios introducidos por los monarcas de la dinastía borbónica de la Corona Española: Felipe V, Fernando VI y, especialmente Carlos III; durante el siglo XVIII, en materias económicas, políticas y administrativas, aplicadas en el territorio peninsular y en sus posesiones ultramarinas en América y las Filipinas.

Estas reformas de la dinastía borbónica estaban inspiradas en la Ilustración y, sobre todo, se enmarcan dentro del nuevo poder de las elites locales y aumentar el control directo de la burocracia imperial sobre la vida económica. Las reformas intentaron redefinir la relación entre España y sus colonias en beneficio de la península. Aunque la tributación aumentó, el éxito de las reformas fue limitado; es más, el descontento generado entre las elites criollas locales aceleró el proceso de emancipación por el que España perdió la mayor parte de sus posesiones americanas en las primeras décadas del siglo XIX.

Una de las principales instituciones afectadas por el despotismo ilustrado español fue la Iglesia Católica, ya que la Corona pretendió afirmar el poder secular sobre el religioso. Esto incluía la restricción de los privilegios y exoneraciones fiscales que gozaban las órdenes religiosas. Fueron los jesuitas los que más se opusieron al proyecto centralizador de los borbones, por lo que fueron expulsados de España y sus posesiones ultramarinas en 1767. En este año, Carlos III decretó la expulsión de la Compañía de Jesús.

 Hoy les traigo este documental de nuestro ya conocido programa “Sucedió en el Perú”, espero sea de su agrado.

Este es otro documental, esta vez. sobre la historia social y económica de la época colonial, aunque esta enfocado en el perú, los modelos de sociedad estuvieron replicados en toda América. De nuevo utilizamos el programa “Sucedio en el Perú“. Nos damos cuenta de la complejidad de esta sociedad y la riqueza que se generó a través de ella, además de que no siempre los indígenas fueron victimas, como queremos ver, sino que se lograron integrar a este nuevo mundo, junto con los esclavos africanos. Las ordenes religiosas fueron fundamentales en esta sociedad generando grandes haciendas y fuentes de ingresos.

Les traigo este gran documental sobre este escritor de enorme trascendencia en la historia de Perú. Realizado por el programa “Sucedió en el Perú” y dirigido por Antonio Zapata, el cual ya hemos visto en este blog con anterioridad y que se ha convertido en uno de nuestros programas favoritos. Dividido en cinco partes, nos da diversas opiniones y puntos de vista sobre este autor de crónicas algunas veces fantasiosas. Espero lo disfruten.

Lima fue centro del mundo religioso de Sudamérica, dentro de este marco surgieron cuatro santos: Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres,  San Juan Macías y San Francisco Solano. Este interesante documental del programa “A la Vuelta de la Esquina“, nos trae la historia de estos cuatro santos peruanos, que hoy representan la gran necesidad de tener figuras que legitimaran la evangelización del nuevo mundo.

Órgano - Mecánica Suspendida

Al subir el fuelle manualmente, el aire (o viento) entra por la válvula de alimentación (2). Debido a la presión ejercida por los contrapesos (14), el fuelle se desinfla lentamente y el aire, con una presión predeterminada, es expulsado por el canal de vientos (3) hacía el arca de ventillas (6).  Al oprimir la tecla (7), se abre la ventilla o válvula correspondiente (5) y el aire, guardado bajo presión, es conducido por los canales del arca de ventillas hacia los tubos correspondientes (13).  Los canales (9), las correderas (10) y las tapas (11) en conjunto forman la pieza llamada secreto o caja de vientos.

El sonido de los tubos o flautas se logra gracias a la combinación del sistema de viento (fuelles, canal de vientos, arca de ventillas), la mecánica del teclado (teclas, ventillas, tablero de reducción, válvulas) y la mecánica de los registros (tiradores, correderas).

Cada registro o hilera de tubos se controla jalando o empujando los tiradores en la fachada del órgano (10). Su acción provoca que las correderas interiores se deslicen permitiendo el paso del aire hacia una hilera de tubos en particular cuando se quiere que éstos suenen, o evita el paso del aire hacia aquellos tubos que no se quiere que suenen.

Órgano - Mecánica Directa

Al elevar el fuelle manualmente, el aire (o viento) entra por la válvula de alimentación (2). Debido a la presión ejercida por los contrapesos (14), el fuelle se desinfla lentamente y el aire, con una presión predeterminada, es expulsado por el canal de vientos (3) hacía el arca de ventillas (6).  Al oprimir la tecla (7), se abre la ventilla o válvula correspondiente (5) y el aire, guardado bajo presión, es conducido por los canales del arca de ventillas hacia los tubos correspondientes (13).  Los canales (9), las correderas (10) y las tapas (11) en conjunto forman la pieza llamada secreto o caja de vientos.

El sonido de los tubos o flautas se logra gracias a la combinación del sistema de viento (fuelles, canal de vientos, arca de ventillas), la mecánica del teclado (teclas, ventillas, tablero de reducción, válvulas) y la mecánica de los registros (tiradores, correderas).

Cada registro o hilera de tubos se controla jalando o empujando las extensiones de las correderas que sobresalen de las caras laterales del órgano (10). Su acción provoca que las correderas interiores se deslicen, permitiendo el paso del aire hacia una hilera de tubos en particular, cuando se quiere que éstos suenen, o evita el paso del aire hacia aquellos tubos que no se quiere que suenen.

Fuente: Instituto de Órganos Históricos de Oaxaca México

http://www.iohio.org

Santa Rosa de Lima es sin duda la mujer más importante de Perú durante la época colonial. Hoy les traigo, además de la biografía de esta Santa, un interesante documental realizado en su país natal. Espero sea de su agrado este artículo que hoy público.

Santa Rosa de Lima

Santa Rosa de Lima nació el 30 de abril de 1586 en la vecindad del hospital del Espíritu Santo de la ciudad de Lima, entonces capital del virreinato del Perú. Su nombre original fue Isabel Flores de Oliva. Era una de los trece hijos habidos en el matrimonio de Gaspar Flores, arcabucero de la guardia virreinal, natural de San Juan de Puerto Rico, con la limeña María de Oliva. Recibió bautismo en la parroquia de San Sebastián de Lima, siendo sus padrinos Hernando de Valdés y María Orozco.

En compañía de sus numerosos hermanos, la niña Rosa se trasladó al pueblo serrano de Quives, en la cuenca del Chillón, cuando su padre asumió el empleo de administrador de un obraje donde se refinaba mineral de plata. Las biografías de Santa Rosa de Lima han retenido fijamente el hecho de que en ese pueblo, que era doctrina de frailes mercedarios, la joven recibió en 1597 el sacramento de la confirmación de manos del arzobispo de Lima, Santo Toribio Alonso de Mogrovejo, quien efectuaba una visita pastoral en la jurisdicción.

A Santa Rosa de Lima le tocó vivir en Lima un ambiente de efervescencia religiosa, una época en que abundaban las atribuciones de milagros, curaciones y todo tipo de maravillas por parte de una población que ponía gran énfasis en las virtudes y calidad de vida cristianas. Alrededor de sesenta personas fallecieron en “olor de santidad” en la capital peruana entre finales del siglo XVI y mediados del XVIII. De aquí se originó por cierto una larga serie de biografías de santos, beatos y siervos de Dios, obras muy parecidas en su contenido, regidas por las mismas estructuras formales y por análogas categorías de pensamiento.

A Santa Rosa le atraía con singular fuerza el modelo de la dominica Catalina de Siena (santa toscana del siglo XIV), y esto la decidió a cambiar el sayal franciscano por el hábito blanco de terciaria de la Orden de Predicadores, aparentemente desde 1606.

Los confesores de Santa Rosa de Lima fueron mayormente sacerdotes de la congregación dominica. También tuvo trato espiritual con religiosos de la Compañía de Jesús. Es asimismo importante el contacto que desarrolló con el doctor Juan del Castillo, médico extremeño muy versado en asuntos de espiritualidad, con quien compartió las más secretas minucias de su relación con Dios.

Hacia 1615, y con la ayuda de su hermano favorito, Hernando Flores de Herrera, labró una pequeña celda o ermita en el jardín de la casa de sus padres. Allí, en un espacio de poco más de dos metros cuadrados (que todavía hoy es posible apreciar), Santa Rosa de Lima se recogía con fruición a orar y a hacer penitencia. Posteriormente, en marzo de 1617, celebró en la iglesia de Santo Domingo de Lima su místico desposorio con Cristo, siendo fray Alonso Velásquez (uno de sus confesores) quien puso en sus dedos el anillo en señal de unión perpetua.

Con todo acierto, Rosa había predicho que su vida terminaría en la casa de su bienhechor y confidente Gonzalo de la Maza (contador del tribunal de la Santa Cruzada), a la cual se trasladó a residir en los últimos cuatro o cinco años de su vida. Por esto solicitó a doña María de Uzátegui, la madrileña esposa del contador, que fuese ella quien la amortajase. En torno a su lecho de agonía se situó el matrimonio de la Maza-Uzátegui con sus dos hijas, doña Micaela y doña Andrea, y una de sus discípulas más próximas, Luisa Daza, a quien Santa Rosa de Lima pidió que entonase una canción con acompañamiento de vihuela. Así entregó la virgen limeña su alma a Dios, afectada por una aguda hemiplejía, el 24 de agosto de 1617, en las primeras horas de la madrugada.

El mismo día de su muerte, por la tarde, se efectuó el traslado del cadáver de Santa Rosa al convento grande de los dominicos, llamado de Nuestra Señora del Rosario. Una abigarrada muchedumbre colmó las calzadas, balcones y azoteas en las nueve cuadras que separan la calle del Capón (donde se encontraba la residencia de Gonzalo de la Maza) de dicho templo. Al día siguiente, 25 de agosto, hubo una misa de cuerpo presente oficiada por don Pedro de Valencia, obispo electo de La Paz, y luego se procedió sigilosamente a enterrar los restos de la santa en una sala del convento, sin toque de campanas ni ceremonia alguna, para evitar la aglomeración de fieles y curiosos.

El proceso que condujo a la beatificación y canonización de Rosa empezó casi de inmediato, con la información de testigos promovida en 1617-1618 por el arzobispo de Lima, Bartolomé Lobo Guerrero. Tras un largo procedimiento, Clemente X la canonizó en 1671. Desde un punto de vista histórico, Santa Rosa de Lima sobresale por ser la primera santa de América. Actualmente es patrona de Lima, América, Filipinas e Indias Orientales.

HISTORIA

Los cakchiqueles, viajaron desde Tulán juntamente con los quichés y se establecieron en lo que ahora es el departamento del Quiché, donde convivieron como pueblos aliados hasta alrededor de 1450.

Durante el reinado del poderoso Quikab (1425- 1475), se produjeron dos conflictos entre los quichés y los cakchiqueles. Luego del segundo de dichos conflictos, Quikab ordenó a los cakchiqueles que desalojaran Chiavar y que se trasladaran a Iximche. Después de la muerte de Quijab, los quichés y los cakchiqueles libraron sangrientas batallas, las que facilitaron el camino de los conquistadores españoles.

El territorio de Chiavar o Chiguila, fue ocupado, al salir los cakchiqueles por varios calpules Numá Quiché entre ellos, el de Uwilá que se cree estuvo asentado en lo que hoy es la cabecera municipal, pues incluso muchas personas conocen el nombre de Uwillá la actual villa de Santo Tomás. A la llegada de los españoles al territorio quiché, los calpules que ocupaban Chichicastenango acudieron a la defensa de Gumarcaah y padecieron igualmente la derrota.

A partir de 1539, la región central del Quiché fue encomendada a los misioneros dominicos, quienes se encargaron de administrar las reducciones o pueblos de indios, que se formaron, especialmente después de 1549.

En el año de 1544, el rey de España, Carlos I, otorgó privilegios a varios caciques indígenas por su colaboración en la conquista de la provincia de Verapaz (Tezulutolan). Uno de los caciques favorecidos fue Miguel de Chichicastenango, quien se le otorgó escudo y se le eximio de ser asignado en encomienda y de pagar tributo.

El padre Francisco de Ximenez, relata sobre los padecimientos de los naturales a causa de los trabajos forzados a que fueron sometidos desde la llegada de los españoles. Señalando que se dieron privilegios a los caciques de diferentes poblados, entre ellos al cacique Miguel de Chichicastenango, quien ayudo en la guerra con Tezulutlán, y contra los lacandones, privilegios expendidos en 1544, en que su majestad les prometió que no serían encomendados, concediéndoles escudos de armas y librarlos de ser percheros y tributarios a estos y a sus descendientes.

Fuentes y Guzmán, anotó en la Recordación Florida (1690) que Santo Tomás Chichicastenango pertenecía al Corregimiento de Tecpán Atitlán y estaba a cargo de la vicerrectoria de Santa Cruz del Quiché. Describiendo que su población era numerosa y activa, la mayoría de viviendas de teja y bien adornadas. Sus vecinos no padecían miseria por sus cultivos, dedicándose además a al elaboración de tejidos y el comercio su población era de 1596 habitantes.

Entre los años 1701 y 1703, Fray Francisco de Ximénez ocupó el cargo de párroco de Santo Tomás Chulá (como se le conocía en esa época) tiempo durante el cual descubrió en el convento el manuscrito del Popol Wuj que supuestamente fue escrito por el indígena Diego Reynoso en el año 1550.

El nombre de Chichicastenango, se originó de la palabra nahuatl Tzitzicastli, que se modificó como Tzitzicastenanco y luego Tzitzicastenango, que significa “en el cercado de las ortigas o en el lugar amurallado por las ortigas”. Ortiga (Urtica dioica), planta conocida popularmente como chichicaste.

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