Convento de Santa Clara, Cartagena, ColombiaAunque el legado de Catalina de Cabrera fue destinado a otras obras los franciscanos lograron en 1615 que se les devolvieran esos bienes y se dedicasen al convento que deseaba fundar la donante testamentaria. En 1617 fray Guillén de Peraza llegó a Cartagena con tres monjas del convento de Santa Inés, de Sevilla, para fundarlo. En julio de 1617 una Real Cédula ordenaba al gobernador Pedro de Acuña que les devolviera el legado y así la fundación se hizo enseguida. La construcción se hizo en el Barrio de los Jagüeyes por ser un lugar alto y tener agua fresca y dulce. En 1619 la iglesia estaba ya techada. El convento tuvo un bienhechor en el rico vecino Pedro Osorio, padre de una novicia, que dio diez mil pesos a la Real Hacienda si a cambio se le daba al monasterio, por un período de cincuenta años, una encomienda de indios que estaba vacante. El convento de Santa Clara es una edificación de gran tamaño. Originalmente su iglesia era de modestas proporciones, de planta rectangular, con sólo una nave y con contrafuertes exteriores. A los pies de esa nave estaba el coro, separado por una reja con celosía . Fue Convento de clausura (monasterio) de las monjas clarisas. En su última refacción se le habilitó para hotel (Santa Clara Sofitel).

Convento e Iglesia de San Francisco, Cuzco, PerúEl emplazamiento actual es el tercero, y parece que data de 1549. Hacia 1645 los frailes decidieron rehacer el conjunto conventual. En 1650 la construcción fue muy dañada. La torre cayó, así como gran parte de la iglesia, sin embargo, fue concluida hacia 1652. Es una construcción de tres naves, la central algo más ancha y alta con crucero y cúpula apenas insinuada que remata una linterna. La nave principal y la del crucero van cubiertas en cañón corrido, y el resto posee pequeñas bóvedas vaídas de ladrillo. El presbiterio y los brazos del crucero despliegan nervaduras con diseños curvos renacentistas. El coro va sostenido por una bóveda de arista. Por fuera el conjunto parece una fortaleza. Lo mejor del templo son sus dos grandes claustros. Tiene diez arcos de medio punto por lado en sus dos niveles. Los capiteles de las columnas lisas monolíticas de la planta baja ostentan un motivo que remonta a mediados del siglo XVI, y que consiste en una anilla de ovos y flechas abrazada en los ángulos por elegantes curvas y contracurvas. Los del piso alto, en cambio, muestran  una fila de hojas de acanto y por encima de ella cuatro pequeñas volutas jónicas de ángulo. En el segundo claustro también existen diez arcos por lado en el nivel inferior, que se duplica en el superior, como en la vieja fórmula románica. Los capiteles son puramente dóricos.

Historia del Arte Colonial Sudamericano, Damián Bayón et. al, Ediciones Polígrafa, 1989, p. 271

Pintor indígena que nace en 1517. Ubicó su primera residencia en Santa María Tlacuechincan o Santa María la Redonda y posteriormente en Santa María Analpa; contrajo matrimonio con Lucía Juárez y de esa unión procreó cuando menos tres hijos, entre los que se encuentran Francisca de la Cruz de Aquino y Jerónimo de Aquino Juárez. Aparece en 1555, realizando muchas obras en colaboración con Pedro Chachalaca, Francisco Xinmámal y Pedro de San Nicolás. Su obra más importante fue el retablo de la Capilla de San José de los Indios en el convento de San Francisco. Se componía de siete cuadros: en la parte alta, al centro, el Calvario; San Buenaventura y San Luis Obispo, a los lados; en la parte baja, al centro, el patrón de la capilla, San José entre San Francisco y San Antonio de Padua y como predela, el Cenáculo.

Marcos de Aquino ha sido objeto de controversia en los últimos años, está ligado a la veracidad del origen divino de la imagen de la Virgen de Guadalupe.

Así ha sido, en realidad, desde pocos años después de las apariciones de la virgen de Guadalupe en ese lugar -situadas por la Iglesia católica entre el 9 y el 12 de diciembre de 1531-, cuando el provincial de los franciscanos, fray Francisco de Bustamante, sostuvo en 1556 que la efigie fue pintada por ese artista indígena, con lo que el religioso inició una conocida controversia con el entonces arzobispo de México, Alonso de Montúfar, quien fomentaba la devoción por ese supuesto hecho celestial.

Arte Colonial en México, Manuel Toussaint, UNAM, 1962, p. 18
http://www.jornada.unam.mx/2002/12/10/02an1cul.php?origen=cultura.html

Iglesia de Yaguarón, ParaguayEsta iglesia hoy parroquial formó parte de una misión franciscana. Obedece al tipo de construcción toda de madera, con tabiques perimetrales de adobe que no son portantes. Su planta es rectangular y va rodeada en sus cuatro lados por una galería cuyo techo se forma por la prolongación del tejado a dos aguas. No sólo es práctica, sino estética. Además de proteger a los feligreses, aisla los delgados tabiques exteriores de la humedad del suelo y de las fuertes lluvias tropicales.

Planta de la iglesia de Yaguarón, Paraguay

El recinto queda dividido en tres naves por pies derechos de madera que sostienen la techumbre que al interior adopta la forma conocida como artesa. El presbiterio y la sacristía se cubren de bóvedas de cañón corrido de tablones de madera pintados de motivos decorativos en colores vivos. El alero de la galería va sostenido por iguales columnas cuadradas que al interior. El campanario es un andamiaje transparente del cual cuelgan las campanas. La magnificencia de Yaguarón proviene de su mobiliario sagrado. El altar mayor es un magnífico retablo en que dominan las líneas rococó. La talla es muy rica y va dorada y policromada. Lo mismo el púlpito y los confesionarios.

Iglesia de Yaguarón, Paraguay - Interior

Historia del Arte Colonial Sudamericano, Damián Bayón et. al, Ediciones Polígrafa, 1989, p. 282,283

Convento e Iglesia de San Francisco, Tunja, ColombiaEn 1550 fue fundado el convento franciscano, cuarenta años más tarde comenzarían las obras que durarían hasta el primer cuarto del siglo XVII. La iglesia es de nave única, a la que se le han ido agregando capillas posteriores. Posee un arco de triunfo en medio punto que separa el presbiterio del resto del templo. En el interior, aparte de algunos retablos valiosos, se conserva uno de los artesonados mudéjares más interesantes de la región. El claustro llevaba en su planta baja arcos de medio punto peraltados, y en la planta alta, arcos rebajados sobre columnas. Lamentablemente este claustro desapareció en gran parte por la construcción de un hotel de turismo. La fachada tiene un muro blanco de cal sobre el que se destaca una portada de piedra de gusto renacentista, decorada con algunas puntas de diamante.

Historia del Arte Colonial Sudamericano, Damián Bayón et. al, Ediciones Polígrafa, 1989, p. 259

Arpa Misional ChiquitanaEl Arpa Misional Chiquitana de diseño Jesuita, es verdaderamente única en el mundo, se desconoce si sus especiales características son específicas de la Compañía de Jesús y han sido aplicadas en otras Misiones de otros continentes o solamente en la de Chiquitos. No se parece a ninguna de las establecidas en el Renacimiento, que se construyeron, definieron y utilizaron en España durante este periodo y el Barroco.

Cronológicamente hablando son coetáneas con las Arpas Coloniales, aunque las jesuíticas algo más tardías y coincidiendo con la expansión de la Orden. Desde el punto de vista geográfico, debieron repartirse en el ámbito de las Provincias Jesuíticas Americanas y muy posiblemente llegaran hasta Filipinas. Socialmente el instrumento cumplía una función esencialmente religiosa, dentro de una organización sin clases y perfectamente ordenada familiar y laboralmente, de acuerdo con los principios jesuíticos del funcionamiento social de sus Reducciones. Por este motivo, no se encuentran en las Misiones, las dos clases de instrumentos paralelos, refinado uno y popular el otro que se ven en la colonia. Esta mentalidad, impide la propia evolución del instrumento que permanecerá estable en el tiempo.

Desgraciadamente en la actualidad, tan solo existen tres instrumentos originales de esta clase en Chiquitos. El primero se encuentra en el Museo de la iglesia de San Javier, el segundo en el coro de la iglesia de Santa Ana y el tercero en el mismo lugar de San Rafael.

No existen planos o normas para la construcción de las arpas Misionales, pero no siguen las establecidas por los españoles para el resto de los instrumentos de la época Lo primero que llama poderosamente la atención de un arpa Misional, es su tamaño exagerado de casi dos metros que solo puede explicarse por la aplicación en su diseño, de un sistema proporcional que una vez determinada la forma y dimensión de la base, condicione su altura. El cóncavo está compuesto por ocho tablillas o “costillas” iguales dos a dos, aunque cada par diferente de los demás, buscando sin duda suavizar su forma interior cuya planta está inscrita en media elipse, tomada por su eje menor. Las arpas españolas siempre tienen siete “costillas” todas iguales y las americanas coloniales pueden tener solo cinco y su planta circunscribirse en media circunferencia, para el caso de la proporción “Dupla” y ligeramente elíptica en el resto, dependiendo de la proporción sonora que se haya aplicado en su construcción.

El instrumento Misional es diatónico, abarca cuatro octavas y dispone de cuatro salidas de aire circulares una a cada lado de la encordadura, en la parte media alta y media baja de la tabla armónica. El sistema de encordado utiliza lañas de hierro para la protección de los orificios de encordar. Las columnas son siempre cilíndricas.

Convento de San Diego, Quito, EcuadorLa recoleta franciscana de San Diego de Alcalá fue fundada en la falda del Pichincha en el año 1599 sobre terrenos proporcionados por Marcos de Plaza. Se hizo cargo de la obra P. Bartolomé Rubio, que la debió terminar en 1625. A fines del siglo XVII se realizaron otros trabajos a cargo de un esclavo negro, José de la Cruz Moreno, que fue comprado por los frailes y después liberado. La fachada revela rusticidad y consiste en un arco rehundido con portada del Renacimiento en piedra y una torre-españada del lado del Evangelio. La nave única es del siglo XVIII con sillares almohadillados y entablamiento clásico. El presbiterio posee un artesonado mudéjar. En la nave se encuentra un esplendido púlpito dorado del siglo XVIII.

Historia del Arte Colonial Sudamericano, Damián Bayón et. al, Ediciones Polígrafa, 1989, p. 266