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Alarife español radicado en Quito. Fue hijo de Bartolomé Sánchez y de Violante Mellor, y nació en Alicante, Reino de Valencia, en 1656. Adoptó dos niñas huérfanas: María Tomasa y María Bernarda. Llegó a Quito en 1694 y casi de inmediato comenzó a trabajar en la iglesia de El Sagrario, como consta en el contrato suscrito el 5 de noviembre de ese año con la cofradía del Santísimo Sacramento, con una paga de cuatro mil quinientos patacones. Dos mil doscientos cincuenta para comenzar el trabajo, mil ciento veinticinco a mediados de la obra y el resto al concluirla.

El 10 de septiembre de 1700 se comprometió a hacer una obra de cal y canto para el pasadero de los prevendados de la Santa Iglesia Catedral en la Cofradía del Santísimo Sacramento. La obra debía terminarse en ocho meses a un costo de dos mil pesos de a ocho reales. En 1701 le contrataron los mercedarios para arreglar la iglesia deteriorada por el terremoto de 1698, a cambio de una paga de ocho mil pesos. En 1702 trabajó con precisión y celeridad la portada de la iglesia de Santa Catalina a un costo de mil seiscientos pesos. En 1705 construyó un pasadizo en el convento de las conceptas y también el claustro principal, por tres mil quinientos pesos. Murió en 1707.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 203, 204

Iglesia del Sagrario Quito

Maestro alarife y de arquitectura de la ciudad de México. Tasador de casas y huertas de 1689 a 1710. En 1689 se convino con Andrés de Cárdenas para la construcción de unas habitaciones en casas del Salto de Agua y calzada de La Piedad. En 1692 firmó un contrato para hacer reparaciones en la casa y hacienda de Pedro Ruiz de Castañeda. El 16 de julio de 1703 dio su parecer junto con los maestros de arquitectura Felipe de Roa, Diego de los Santos y Ávila y Pedro de Arrieta, sobre la construcción del cimborrio de la Catedral de Valladolid (Morelia), en ocasión que Juan Antonio de la Cruz propuso que se hiciese con piedra de tezontle escasa en la región.

La escuadra y el cincel, documentos sobre la construcción de la catedral de Morelia, Mina Ramírez Montes, UNAM, 1987.

Fue un pintor barroco español, educado en el entorno de Francisco Pacheco. Nació probablemente en Sevilla a principios del siglo XVII o finales del XVI. Se sabe que fue clérigo de órdenes menores y que, muy probablemente, recibió su formación pictórica de Francisco Pacheco, o bien de alguno de sus mejores alumnos. El grueso de su obra se halla en Perú, donde se trasladó en 1619, a Trujillo y Cajamarca primero, para pasar a Lima definitivamente en 1635. Es aquí donde realiza su obra más conocida: La imposición de la casulla a san Ildefonso para el Convento de los Descalzos de Lima, así como el mural del claustro. También realizó un Cristo flagelado Catedral en Trujillo, La Porciúncula para la Iglesia de San Francisco, Trujillo y Nuestra Señora de la Piedad con donantes en la Iglesia Belén, Cajamarca.

Imposición de la Casulla a san Ildefonso - Leonardo Jaramillo

Las escuelas pictóricas virreinales, Luis Eduardo Wuffarden. Sociedad estatal para la Acción Cultural en el Exterior. Gobierno de España.

Nació probablemente en España. En 1772 ingresó a formar parte de la plantilla de la Comandancia de Fortificaciones de Cartagena de Indias en calidad de ingeniero ordinario, a las órdenes de don Antonio Arévalo. En noviembre de 1773 viajó a España en uso de licencia. El 1 de mayo de 1774 firmó unos planos en Madrid destinados a perfeccionar el recinto de las murallas de Cartagena. Proponía dos soluciones: primero abandonar el arrabal de Getsemaní reforzando el antiguo recinto y defendiendo la Puerta del Puente; segundo, unir los recintos de Cartagena y Getsemaní formando una plaza grande compuesta de ciudad y arrabal. Para enero de 1776 regresó a Cartagena y trabajó en las obras de reparación del Canal del Dique. Pasó a Bogotá y proyectó el Palacio de los Virreyes y de la Audiencia. En 1780 dirigió los cuarteles de Bocachica. En agosto de 1781 regresó a Cartagena. Y el 26 de septiembre de 1781 fue destinado a Panamá de donde nunca regresó a Cartagena.

Las obras de Juan Jiménez Donoso en Cartagena no fueron tan importantes como las de sus antecesores. En su mayor parte se limitó a dirigir las obras proyectadas por Antonio Arévalo.

Enrique Marco Dorta: “Cartagena de Indias”. Publicaciones de la Escuela de Estudios Hispano-Americanos de Sevilla. Sevilla, 1951. p. 186.