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Indio músico y cantor, natural del pueblo de Macají y morador de Riobamba. El 20 de octubre de 1627 se concertó con el Mayordomo de la Catedral, por un año, como ministril para tocar y tañer el bajón y bajoncillo. Debía enseñar a los ministriles, o sea a los que tocaban instrumentos de viento, en dicha iglesia. Los personeros de la Catedral debían pagarle cien pesos de ocho reales al año.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 296

Nace en 1776 en Quito, Ecuador. En 1791 llegó a Santafé de Bogotá y fue contratado como décimo pintor de la Expedición Botánica. Entre 1791 y 1817 trabajó con la Expedición Botánica en Santafé de Bogotá hasta el año en el que ella se disolvió. Realizó 83 láminas que integran la iconografía de la Expedición Botánica. La mayoría de ellas están en color y van firmadas. En 1818 fundó una escuela de pintura que contó con numerosos discípulos entre los que hay que mencionar a José Manuel Groot. Debió morir probablemente en Bogotá.

LAPLACEA SPECIOSA -Mariano de Hinojosa

Florentino Vezga: “La Expedición Botánica”. Biblioteca Aldeana de Colombia Nº 48. Editorial Minerva, S. A. Bogotá, 1936.
Lorenzo Uribe Uribe, S. J.: “Los Maestros Pintores”. Capítulo XXXI, Tomo I de la Flora de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada. Ediciones Cultura Hispánica. Madrid, 1954.

Se ignora el lugar de su nacimiento. En 1682 pintó el óleo de la Predicación de San Francisco Javier, para la iglesia de San Laureano en Tunja. También ejecutó en la Catedral de Bogotá: El Juicio Universal, El Descendimiento (Capilla de la Soledad), La Sepultura del Señor (Capilla de la Soledad). Debió morir en Tunja en donde trabajó por algún tiempo.

Gabriel Giraldo Jaramillo: “La Pintura en Colombia”. Fondo de Cultura Económica. México, 1948. Juan Crisóstomo García: “La Arquitectura en Bogotá”. Guía de la Catedral. Iniciación de una Guía de Arte Colombiano, publicada por la Academia Nacional de Bellas Artes. Bogotá, 1934.

Tuvo en 1614 a su cargo la construcción de las Casas Reales. Las debió concluir durante los meses de verano, especialmente la Sala de Audiencias, la Contaduría, la Fundición y la Cárcel; se requirieron ochocientos pesos de plata corriente marcada.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 196, 197

Nació en España. En 1667 entró a prestar el servicio militar como soldado en una compañía del Tercio que mandaba el maestro de Campo don Juan de Toledo y Portugal. En el año de 1675 fue trasladado a la Compañía de Caballos Corazas, que, al mando de su padre don José de Herrera, estaba acuartelada en el Alcázar de Toledo. En 1676 obtuvo el grado de Alférez de la misma compañía en el Ejército de Cataluña.

Hacia 1681 llegó a América como Teniente de la Compañía de Caballos que estaba de guarnición en el presidio de Buenos Aires. En 1682 pasó a Chile donde fue capitán de la Guardia del Gobernador. Vigiló los trabajos que se hacían a la fortaleza del puerto de Valparaíso. Desde entonces comienzan sus trabajos de ingeniería. Para 1687 terminó la construcción del castillo de Valparaíso. El Virrey del Perú en ese entonces, le dio el título de Sargento Mayor del Presidio y fortificaciones de Valdivia y le encargó el reconocimiento de sus castillos.

En 1688 recibió de su padre don José de Herrera, que a la sazón era Gobernador de Buenos Aires, la patente de Capitán de Caballos. Luego lo envió a los puertos de Maldonado y Montevideo para que evitase que en ellos se estableciesen extranjeros que intentaban poblar estas regiones sin autorización. Durante estos años viajó a España con varios despachos para el Consejo de Indias. En 1690 presentó ante el Consejo de Indias la relación de sus servicios.

En 1699 llegó a Cartagena para trabajar como Ingeniero en las obras que el nuevo gobernador de la ciudad, don Juan Díaz Pimienta y Zaldívar, pensaba ejecutar. Entre 1700 y 1732 trabajó en Cartagena en donde realizó importantes obras. Además fundó una Academia en la que enseñó matemáticas y técnica de fortificación. En ella se formaron buenos discípulos como su hijo don José de Herrera y el “delineador” José de Figueroa, quien le ayudó después en sus tareas pedagógicas y fue nombrado ingeniero extraordinario. En 1716 levantó el plano de la ciudad de Cartagena. En el año de 1721 comenzó las obras destinadas a construir la muralla que había sido destruida por los temporales de 1713 y 1714. Esta muralla era la comprendida entre los baluartes de Santo Domingo y Santa Catalina. En 1729 fue nombrado Brigadier, y se le dio también el cargo de Ingeniero Director de las fortificaciones del Virreinato. Muere en 1732 en Cartagena.

Enrique Marco Dorta: “Cartagena de Indias”. Publicaciones de la Escuela de Estudios Hispano-Americanos de Sevilla. Sevilla, 1951. pp. 131-133, 136, 141, 152.

Juan de Herrera Sotomayor

Nació en Argamasilla, en La Mancha, España. Hacia 1633 trabajó en Santafé de Bogotá, dorando el altar mayor de San Francisco. Doró 6 cuadros de media talla, los follajes de cuatro pedestales y seis tableros sobre los nichos del magnífico altar de San Francisco, ejecutado por Fray García de Ascucha. También hizo el bruñido del altar mayor, el esgrafiado de la capilla de San Francisco y las policromías de los relieves. Además de dorador, fue mercader y alférez de infantería. Debió morir en Santafé de Bogotá.

Guillermo Hernández de Alba: “La Vida Trágica del Maestro del Altar de San Francisco”. Teatro del Arte Colonial. Litografía Colombia. Bogotá, 1938.

Altar Mayor de la Iglesia de San Francisco, Bogotá

Maestro de Capilla y compositor de la Catedral de Santa Fe Bogotá. Juan de Herrera fue uno de los compositores nativos más talentosos y prolíficos de la época colonial en Colombia.

Nace en Santa Fe Bogotá alrededor de 1670, hijo del alférez real Fernando de Herrera y Aguilar. Al parecer vivió toda su vida en su ciudad natal, ocupando por treinta y cinco años el cargo musical más importante de la ciudad, Maestro de Capilla de la Catedral, cargo que le fue dictado en enero de 1703. Asimismo fue maestro de música durante cuarenta años y capellán del convento de Santa Inés, este fue su primer trabajo musical. Sabemos que tuvo alumnas aventajadas, ya que una de ellas, María Gertrudis Teresa de Santa Inés (1668-1730), era famosa en toda la ciudad por tener una bella voz y mucha gente asistía a la misa del Convento con la finalidad de oírla cantar  Herrera dictó su testamento el 2 de febrero de 1738, semanas antes de morir. Herrera cuenta con una producción musical de más de cuarenta obras.