Vecino criollo de Quito, en 1737 aparece como maestro batihojas. Para el año siguiente, Pedro de Artieda y Jurado le entrega a su hijo Vicente como aprendiz, por el término de tres años. Vicente Artieda tenía 14 años y entró al taller de Cabezas mediante pago, como era usual en aquella época.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 279