Para 1745 era vecino de la ciudad de Quito, hijo natural de Miguel Sánchez de la Muela y Margarita Chavarría Tellez de Viedma. Se casó con Rafaela de la Cruz y Cevallos y procreó un hijo legítimo, Joaquín de la Muela. Su testamento de donde obtenemos estos datos, está fechado en Quito el 25 de junio de 1745, y apunta que es batihojas, ubicado en una tienda de la acera del palacio viejo de esta plaza Mayor. Tenía dos casas, una en la Ronda y otra en la calle del Mesón. Un pariente político suyo, Pedro León, es también citado en el documento como aprendiz del oficio.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 280