Bolivia


Nació en Cochabamba, Bolivia, en 1660. Entre sus principales obras destacan: El Juicio Final (1706), Triunfo de la Iglesia (1708, parroquia de San Lorenzo, en Potosí), Entrada del Virrey Arzobispo Morcillo en Potosí (1718) San Mateo (1724), perteneciente a la serie de los Evangelistas de la moneda, Virgen de la Merced, La peregrina, San Francisco de Asís (1693, Museo de la Moneda, Potosí) y San Pedro de Alcántara en éxtasis (1701, Museo Nacional de Arte). Falleció en Potosí, Virreinato del Perú, actual Bolivia, cerca de 1732.

Fue uno de los más importantes exponentes del arte barroco mestizo americano que se desarrolló entre los años 1700 y 1790 en la llamada Escuela de Potosí. Las características propias de esta escuela dan cuenta de un tratamiento tenebrista de los temas, reflejo de la influencia de la pintura española de Zurbarán.

Melchor Pérez de Holguín

Melchor Pérez de Holguín

Melchor Pérez de Holguín

Nació en 1586, ingresó a un taller de su ciudad natal. Es igualmente posible que se haya formado en Amberes. Luego de concluir su aprendizaje, ingresó a la Compañía de Jesús. Ya en 1620 se encontraba en Perú, donde firmó su primera obra conocida. Desde esta fecha hasta su muerte, en 1663, Diego de la Puente trabajó para Iglesias de su orden en las ciudades peruanas de Trujillo, Lima, Cuzco y Juli.

Encontramos sus obras igualmente en La Paz y Santiago de Chile. En Lima firmó El Martirio de San Ignacio de Antioquía en 1620 y pintó una Cena en 1656 para la Iglesia de los jesuitas, tema que pintó nuevamente en Santiago. La capilla de la Tercera Orden de La Paz, alberga varias pinturas que pertenecían a la Compañía de Jesús, entre las cuales están, San Miguel Arcángel, Cristo en la columna y el taller de Nazaret del jesuita de La Puente.

Diego de la Puente

Nace en Villafranca, España, en 1646. Araujo llegó a Lima a temprana edad con su padre, funcionario del Conde de Lemos, Virrey del Perú (1667-1672). Se cree que estudio con Tomás de Torrejón y Velasco, debido a las similitudes estilísticas de ambos artistas. Hacia 1670 fue nombrado maestro de capilla de la Catedral de Lima con un salario de $600 anuales. Fue sucedido en ese cargo por Torrejón y Velasco, el 1º de julio de 1676. Posteriormente viaja a Panamá y probablemente a Guatemala. De vuelta en Perú, es contratado como maestro de capilla de la Catedral de Cuzco, y en 1680 de la Catedral de Sucre, Bolivia, donde permanece hasta su muerte en 1712.

Se conocen de él 165 obras manuscritas que han llegado hasta nosotros, y en las cuales se destaca el tratamiento policoral, su textura contrapuntística, la vivacidad de sus ritmos y una fértil imaginación melódica.