Pintor mestizo, natural de Riobamba. Se comprometió el 19 de enero de 1630 a trabajar doce cuadros para un retablo el Altar Mayor de la iglesia del Convento de los agustinos. El pintor debía presentarse en el convento durante el tiempo que durase la obra, e iba a recibir tres pesos de salario en cada día. Su contrato lo había suscrito con el padre Juan de Escobar. Uno de sus cuadros notables es el titulado La Anunciación.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 222, 223

Documentos de 1620 dicen que era indio pintor natural del pueblo de Chambo en el Corregimiento de Riobamba. Firmó un concierto con el presbítero Juan de Aguirre para pintar y dorar un retablo de madera para el Altar Mayor. El artista debía poner el cedro necesario para fabricar el Altar Mayor de la iglesia de San Agustín en la Villa del Villar Don Pardo.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 220, 221

Indio músico y cantor, natural del pueblo de Macají y morador de Riobamba. El 20 de octubre de 1627 se concertó con el Mayordomo de la Catedral, por un año, como ministril para tocar y tañer el bajón y bajoncillo. Debía enseñar a los ministriles, o sea a los que tocaban instrumentos de viento, en dicha iglesia. Los personeros de la Catedral debían pagarle cien pesos de ocho reales al año.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 296

En 1623 es platero que vive en Riobamba, Ecuador.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 273

Natural del pueblo de Licto, jurisdicción de Riobamba; oficial pintor que fue discípulo de Diego de Orozco.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 224

Este cura beneficiario de la Iglesia Mayor de la Villa de Villar Don Pardo, es decir, Riobamba, fue un artista escultor de origen criollo. Se sabe de su arte por un concierto que suscribió en enero de 1613, en el que se obligó a confeccionar un retablo para la iglesia de San Sebastián del pueblo de Cajabamba. El escultor se comprometió a terminar su trabajo el día de San Juan, en junio de 1613.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 165, 166