Los protocolos de Riobamba del año 1643 lo consignan como pintor vecino de la Villa de Villar Don Pardo y que adeudaba a Gonzalo de Torres Hinojosa, vecino de Loja, ciento treinta y siete patacones de a ocho reales, por haber adquirido algunos animales. Este pintor debe haber trabajado, con toda seguridad, varias obras para los templos de Riobamba.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 221