En 1606 sucedió en el cargo a Francisco de la Cruz Muyulema como músico del coro de la catedral de Quito. Practicaba con destreza el arpa, violín, flauta, clarín y trompeta. Por años fue profesor de música. Sus dos hijos eran arpistas.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 299