El 4 de octubre de 1553 le fue adjudicada la construcción de la segunda Catedral de Bogotá, cuya obra debería ejecutar con el alarife Pedro Vásquez y el obrero Juan Rey. El costo de la nueva fábrica sería de 1.000 pesos oro, de 450 maravedís cada uno, suma que se pagaría por terceras partes: una por la Real Caja, otra, por los vecinos de la ciudad, y la tercera, por los naturales de sus términos, quienes habrían de trabajar gratis. Ninguno de los dos alarifes pudo terminar la obra, la cual quedó en manos de Juan Rey. En 1560 murió asesinado por un negro.

Camilo Pardo Umaña: “Las Catedrales de Bogotá”. Boletín de Historia y Antigüedades. Nº 396 y 397. Vol. XXXIV. pp. 695-696. Bogotá, 1947.