Santa CeciliaJoven patricia de la familia romana Caecilia. Con santa Inés, santa Cecilia es la más popular de las mártires romanas. En verdad, su Passio, que se remonta a finales del siglo V, es sólo una novela edificante, y su patronazgo sobre la música no apareció hasta fines del siglo XV. La mayoría de los rasgos de su leyenda se copiaron de la Historia de la persecución vándala, de Bernardo de Vite, escrita hacia 486.

Forzada por sus padres a casarse con Valeriano, en la habitación nupcial convirtió a su marido al ideal de la castidad cristiana: el joven se hizo bautizar por el papa san Urbano junto a su hermano Tiburcio, y ambos fueron condenados a muerte.

Como Cecilia se negó a ofrecer sacrificios a los dioses, fue condenada a morir ahogada por el vapor de un caldario sobrecalentado, pero un rocío celestial la refrescó. Entonces un lictor recibió la orden de cortarle la cabeza. Nervioso o torpe, le asestó tres golpes sin conseguir separar la cabeza del tronco. Como la ley romana prohibía al verdugo seguir golpeando al condenado después de dar tres golpes, Cecilia sobrevivió tres días. Murió en presencia del papa Urbano y fue sepultada en el cementerio de Calixto.

Es patrona de los músicos, cantores y organistas, de los fabricantes de órganos e instrumentos de cuerda. Es un patronazgo tardío, que aparece a fines del siglo XV, y que se funda en uno o varios despropósitos. En la Passio legendaria de santa Cecilia se leía la siguiente frase: “Cantantibus organis, Caecilia in corde suo soli Domino decantabat, dicens: Fiat cor et corpus meum immaculatum”. Es decir, mientras se conducía a Cecilia a la casa del novio el día de su boda, “al son de los instrumentos musicales, ella invocaba en su corazón sólo a Dios, para pedirle la gracia de conservar inmaculados su corazón y su cuerpo”. Si se interpreta correctamente ese fragmento, Cecilia no toca instrumento alguno, sino que cierra los oídos a la música nupcial ejecutada en su honor, para concentrar su pensamiento sólo en Dios. En la antífona extraída de su Passio, al suprimir las palabras cantatibus organis, y eliminar in corde suo, se desnaturalizó el sentido de la frase. Y se acabó por comprender que Cecilia cantaba al son de su instrumento, e incluso que se acompañaba con el órgano. En verdad organa no significa órgano, sino instrumentos musicales en general, y decantabat debe leerse en sentido figurado.

En su origen, santa Cecilia, como la mayoría de las mártires, no lleva al principio ningún atributo identificatorio. Fue a fines del siglo XV, cuando la convirtieron en patrona de los músicos, cuando recibió como atributo un instrumento musical, un órgano portátil o fijo. A veces es un ángel músico quien toca el órgano, tañe las cuerdas de un laúd o presenta a la santa un cuaderno de música.

A falta de instrumento musical, santa Cecilia se caracteriza por la herida en el cuello y por una corona de rosas y lirios.

Fuente: Iconografía del arte cristiano, de Louis Réau.