Pintor mestizo, natural de Riobamba. Se comprometió el 19 de enero de 1630 a trabajar doce cuadros para un retablo el Altar Mayor de la iglesia del Convento de los agustinos. El pintor debía presentarse en el convento durante el tiempo que durase la obra, e iba a recibir tres pesos de salario en cada día. Su contrato lo había suscrito con el padre Juan de Escobar. Uno de sus cuadros notables es el titulado La Anunciación.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 222, 223