Entre 1675 y 1720 realizó varios avalúos en la ciudad de México, lo que hace suponer que era vecino de esta ciudad. El 2 de agosto de 1702 se le expidió un mandamiento para que reconociese la fábrica del cimborrio de la Catedral de Valladolid (Morelia) y la montea que hicieron los maestros Juan de Silva Carrillo y Matías de Santiago. Presentó su parecer ese mismo año. Asimismo hizo una proposición para terminar la cúpula, pero se demostró por otros maestros que estaba fuera de la realidad.

La escuadra y el cincel, documentos sobre la construcción de la catedral de Morelia, Mina Ramírez Montes, UNAM, 1987.