El PelícanoLa antigua convicción, basada en fantasías de “historia natural”, según la cual el pelícano alimenta a sus polluelos, en caso de necesidad, infiriéndose con el pico una herida en la pechuga para que puedan así beber su sangre y sobrevivir, dio base al simbolismo cristiano que de este ave hace una referencia a Jesús Salvador. También se decía del pelícano que desaparece debido al calor del sol y reaparece en invierno, por lo que fue tomado como alusivo a la resurrección de Jesús e incluso a la de Lázaro, si bien estas aplicaciones fueron menos comunes.

Otra antigua leyenda del mundo antiguo, que será retomada en la Edad Media, decía que la crías del pelícano, protegidas por su padre, disputan con tanta violencia que lo hieren. Éste las golpea a su vez y las mata. La madre llega al nido al tercer día; se abre el pecho a picotazos, y su sangre esparcida sobre las avecillas les devuelve la vida.

La iconografía del pelícano aparece circunscrita sobre todo a dos temas: aparece en la escena llamada de la “Crucifixión simbólica”, posada en la cruz o a su pie; también es frecuente, hasta la actualidad, encontrarlo representado en las puertas de los sagrarios.