Discípulo de Rafael Castellanos. Trabajó como músico supernumerario en la Capilla de la Catedral durante el régimen de su maestro quien en su testamento de 1791 le deja un monacordio que ya lo tenía en préstamo de la Catedral.

Su motete Miserere Mei fue copiado en el Repertorio Nacional de Música. Es una corta pieza claramente tonal de textura homófona en armonías fundamentales sin pretensiones de elaboración mayor, donde emplea bajos a dúo en el acompañamiento instrumental. Sus villancicos muestran el estilo dramático que se había introducido en la iglesia. Así El Sacristán y el Barbero emplea texto en forma jocosa una mezcla de palabras de castellano y latín, en tanto que en el negro de Navidad Porque los Negros, el texto abunda en sutileza poética imbuida del espíritu profano de la época donde muestra pericia en el manejo y juego de la sonoridad de las palabras.