San Vicente de ZaragozaVIDA Y LEYENDA

Diácono español nacido en Zaragoza, que habría sido martirizado en Valencia en el 304, durante la persecución de Diocleciano. Su pasión, popularizada por san Agustín y por el poeta Prudencio, es sólo un tratamiento retórico sin fundamento documental.

Para castigarlo por haber asumido la defensa de su obispo Valerio, el procónsul Daciano lo hizo flagelar, desgarrar con garfios de hierro y asar sobre una parrilla. Pero no murió. Devuelto a la cárcel, los verdugos lo acostaron sobre un lecho de escombros de arcilla. Finalmente sucumbió en la hoguera. Su cadáver fue arrojado a las bestias carroñeras, pero un cuervo gigantesco protegió el cadáver de los animales que querían devorarlo. Entonces Daciano lo hizo arrojar al mar con una piedra de molino atada al cuello. Pero el cuerpo permaneció en la superficie del agua, y flotó hasta la orilla, donde lo recogieron cristianos que le dieron sepultura. El origen de todos estos detalles está en el martirio de san Lorenzo (parrilla) y otros temas corrientes en la hagiografía popular, donde pueden encontrarse otros ejemplos, como las leyendas de san Floriano de Lors, san Antolín de Pamiers y san Estanislao de Cracovia.

PATRONAZGOS

Si san Vicente es el patrón de los navegantes en Portugal, en Francia está especializado en la protección de los viticultores, a quienes se suman los comerciantes en vino y los vinagreros. Nada en la leyenda del santo justifica este patronazgo, lo que ha dado lugar a diferentes explicaciones. La más probable es la que tiene que ver con un juego de palabras con su nombre en francé, cuya primera sílaba es vino y su segunda sang (sangre). El mártir también era reivindicado por la corporación de los fabricantes de tejas y techadores, porque lo habrían acostado sobre un lecho de cascotes de cerámica.

ICONOGRAFÍA

San Vicente está representado como un joven diácono vestido con dalmática. Sus atributos son la muela de molino y la parrilla. En su calidad de santo patrón de los navegantes, sostiene la maqueta de un barco, y a título de patrón de los viticultores, sostiene un racimo de uvas.

Fuente: Iconografía del arte cristiano, de Louis Réau.