Es curioso que la cárcel y la carnicería estén emparentadas por las mismas necesidades e infortunios, a pesar  de sus funciones tan diferentes. El 7 de diciembre de 1582 el gobernador Luján escribió al Rey, que la cárcel y la carnicería están realizadas en paja y estaban en condición ruin. Tres lustros más tarde, el gobernador Maldonado propone que se compre un sitio de casa enfrente de las casas de la ciudad, para ahí hacer cárcel y carnicería. Pero todo quedó en un proyecto, pues el 7 de diciembre de 1603 se alquilan para cárcel las casas de Diego de Luna, difunto, ya que no pudo construirse una casa destinada a esto.

Arquitectura Colonial Cubana, Joaquín E. Weiss, Ministerio de Educación. La Habana, 1994, p. 56