Era arquitecto radicado en Quito en 1644. El doctor Álvaro Cevallos Bohórquez, maestre escuela de la Catedral, le contrató para algunos trabajos. En ese año se construyeron los aposentos que hoy se conocen como “covachas” y las tiendas de la Catedral que dan a la Plaza Grande, así como los graderíos del lado oriental y los del occidental.

Al arquitecto esto le tomaría el tiempo de tres meses y él pondría los materiales y los peones, a cambio de quinientos pesos de a ocho reales.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 201