De ancestros mestizos, era un carpintero radicado en Quito. Consta en documentos que el 6 de febrero de 1602 suscribió un concierto con el mayordomo mayor de la Catedral, Cristóbal Martín, y con el síndico mayordomo, Francisco Galavis, para fabricar cincuenta sillas de madera de cedro. Sin embargo, no cumplió con el convenio porque abandonó la ciudad, de modo que el deán y el Cabildo de la Catedral tuvieron que acudir al célebre carpintero Francisco Morocho para que lo ejecutara.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 160, 161