Era un maestro tallador establecido en Quito. El 18 de enero de 1613, Joan de Vera y Mendoza firmó un concierto con Agustín de Toro, quien se obligó a hacer un retablo de madera de talla mera y media talla para el altar y la capilla de Santo Domingo. El precio de su trabajo era de cincuenta patacones de a ocho reales. Vera y Mendoza se obligaba a dar todo el material y la madera necesarios para la obra que debía tener la altura de la bóveda de la capilla.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 161, 162

Retablo de la Iglesia de Santo Domingo, Quito