Maestro platero quiteño. El 18 de agosto de 1626 firmó contrato con fray Francisco Xerez, guardián del convento de San Francisco, para realizar una custodia de plata para el Santísimo Sacramento de este convento, en la forma contenida en un dibujo que estaba en un pergamino firmado por el padre Guardián. El maestro se comprometió a entregar la custodia en el plazo de un año.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 273.