Lo encontramos en 1675, cuando el bachiller Bernardino Suárez colocó a su hijo, Juan Suárez Calderón, como aprendiz del maestro José de Villegas. Se conserva un cuadro firmado que representa la Crucifixión y se encuentra en el arco de la bóveda del lado del Evangelio de la capilla de las Reliquias de la catedral de México. Es una obra vigorosa y de buena factura.

Arte Colonial en México, Manuel Toussaint, UNAM, 1962, p. 119