Fue un Dorador español, vecino de Quito. En 1636 doña Jerónima Galarza, nieta del capitán Martín de Mondragón, uno de los primeros conquistadores, mando a hacer un retablo grande dorado para la capilla de San José del convento de San Pedro Mártir de la Orden de Predicadores, y entregó unas tierras yermas de Iñaquito al maestro dorador Gabriel Vázquez por este trabajo. En marzo de 1637 el maestro dorador vendió esos solares a Francisco de Fuentes y a Juana Larrea en cuatrocientos patacones de a ocho reales. En febrero de 1638 Gabriel Vázquez firmó un contrato para dorar y pintar el retablo de la capilla que el doctor Melchor Báez  poseía y estaba en madera en la iglesia del convento de monjas de Santa Catarina de Siena. Gabriel Vázquez se obligaba a concluir a cabalidad el retablo, a un costo de doscientos patacones de a ocho reales.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 171, 172