Vecino de Quito. Se conoce algo de él a través de un juicio criminal que inició en agosto de 1785 contra algunos de sus oficiales por haberle faltado al respeto y agredido físicamente. Por lo contenido en estas declaraciones se ve que este taller era grande, con varios operarios que atendían los numerosos pedidos de Quito y su provincia, en pintura, escultura, carpintería, platería y otras artes. Los sueldos han de haber sido precarios, puesto que esta es la razón que ocasionó tal pleito.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 235