Nació en Sevilla, España. En 1583 hizo un contrato con el señor Gil Vásquez vecino de Tunja, por el cual se comprometía a labrar en el plazo de un año, un tabernáculo de madera dorado y estofado y dentro de él un Cristo Crucificado y Nuestra Señora y el señor San Juan a los lados sobre un Calvario y un San Pedro Mártir. El Retablo del Calvario, en la Capilla de los Mancipe en la Catedral de Tunja, es una de las obras más bellas del arte colonial del siglo XVI de esta ciudad. Debió morir en Sevilla.

Enrique Marco Dorta: “La Arquitectura en Panamá, Colombia y Venezuela”. Capítulo XI, p. 543, Tomo I de la Historia del Arte Hispanoamericano de Diego Angulo Iñiguez. Salvat Editores. Barcelona, 1955.