Hija del maestro Antonio Salas en su segundo matrimonio. Aprendió pintura con su padre y se destacó también en la escultura. Nadie ha seguido su trayectoria ni se ha preocupado por conocer algo sobre su vida. Un Cristo de magnífica factura, que pertenece por herencia a la familia Granizo Costales, lleva la firma de la artista y es la única obra suya que tenemos identificada.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 245.