Vivió en Boyacá. Solo se le conocen las obras que dejó en la Iglesia de Tópaga hacia 1633. Los dos ángeles de “el Silencio”, que adornan actualmente el Presbiterio. Estos llevan en la mano izquierda la cornucopia con los frutos del pueblo, mientras que con la derecha piden silencio para el templo de Dios. El Retablo de la Virgen, el cual lleva numerosos espejos y cuadros intercalados. En estos representó las figuras de los santos jesuitas: San Ignacio en la cueva de Manresa; San Javier, con el bordón y el pecho entreabierto; San Luis con la cabeza orlada; San Alonso, y San Estanislao de Kostka. Las Tallas del Arco Toral: El Niño Jesús dormido en un corazón que le sirve de trono (en lo alto del arco toral); Los dragones (a los lados) y otras ornamentaciones. Debió morir en Boyacá.

Eduardo Mendoza Varela: “Tópaga, una Aldea y un Templo”. Lecturas dominicales de “El Tiempo”. Bogotá, enero 22 de 1961.

Capilla de Tópaga