Su verdadero nombre era Francisco de Ibía, natural de Zumaya, en Guipúzcoa, de donde tomó el nombre. Era descendiente de la noble casa-torre de Zumaya, conocida también como de Gamboa. Nace en 1532; llega a México poco antes de 1565. Antes de 1577 lo encontramos casado con Catalina de Sandoval, y una hija suya, Isabel de Ibía, se casa con Baltasar de Echave Orio, posiblemente su discípulo. En 1587 lo encontramos como testigo en una declaración ante la Inquisición.

De sus obras se conoce poco, en 1574 hizo las corozas para el Auto de Fe, y en las reparaciones de la catedral de México, doró los púlpitos de la capilla del Crucifijo. Quizás la única obra que se conserva sea el San Sebastián en la Catedral de México, hoy desaparecida.

Arte Colonial en México, Manuel Toussaint, UNAM, 1962, p. 68,72.

San Sebastián - Francisco de Zumaya