El EspejoEl espejo fue uno de los símbolos predilectos de los emblemistas. Juan de Borja le da el significado de conocimiento de sí mismo y de esplendor del Amor divino reflejando los rayos del sol. El espejo, como símbolo del alma devota en contemplación, aparece en una visión de Santa Teresa, que compara el alma en pecado mortal a un espejo ennegrecido y el hereje a un espejo roto.

El espejo que aparece en manos de los angelotes en algunas “Inmaculadas” no es sólo el Speculum Sapientiae de las letanías, sino este espejo de divino Amor, sin olvidar que el espejo es símbolo antiguo de Verdad, y que conviene admirablemente a María por haber concebido sin perder la virginidad, como el espejo refleja sin romperse la luz del sol.

Pero al mismo tiempo el espejo es emblema de desengaño. En ese aspecto se emplea en las vanitas francesas. El gran pintor lorenés Georges de la Tour, en una de sus representaciones de la Magdalena, pone un espejo de modo que refleje una calavera. Caravaggio, en una obra que representa a Marta reprochando a María Magdalena su vanidad, caracteriza a esta última por un gran espejo, entre otros objetos. El mismo tema parece tener la obra de Orazio Gentileschi, “Dos mujeres con un espejo”.

El espejo cambia de apariencia según quien lo mira, pero sin cambiar de esencia. En tal sentido, es símbolo no sólo de la Constancia, sino también del Tiempo, que todo lo cambia, sin cambiar él mismo.

El jesuita Pedro de Salas da otra interpretación: un ángel, que es Jesús y Amor al mismo tiempo, tiende un espejo donde se refleja el corazón que le enseña el Alma devota. El espejo es aquí el juez que compara el Alma con su modelo, la belleza divina. Este místico espejo conduce al Alma, no hacia el desengaño, sino hacia la perfección.

Hay que agregar que el espejo es atributo no sólo de Verdad, sino también de Prudencia. Así, la figura femenina pintada por Hans Baldung Grien que sostiene un espejo es identificada usualmente con la Prudencia, de igual modo que la misma figura pintada por Giovanni Bellini. También Rafael Sanzio, en su representación de las Virtudes Cardinales, presenta a la Prudencia mirándose en un espejo.