Nació en la ciudad de México alrededor de 1635, hijo de Sebastián Rodríguez e Isabel Beltrán. Hacia 1650 ingresó al taller de José Juárez. Se casó con la hija de su maestro, Antonia, el 8 de septiembre de 1659. Tuvo por hijos a los pintores Juan y Nicolás Rodríguez Juárez. En 1665, intervino como testigo de la demanda que interpusiera su suegra doña Isabel de Contreras contra el virrey Conde de Baños por el adeudo de unos cuadros de su esposo ya difunto. En 1676 hizo un aprecio de pinturas. Tenemos noticias suyas de nuevo hasta el 1 de agosto de 1681 cuando, en representación de los pintores y doradores, acudió antes las autoridades de la ciudad de México, junto con José Rodríguez Carnero, para solicitar la promulgación de nuevas ordenanzas para el gremio, El trámite tuvo éxito, puesto que el 17 de octubre de 1686, fueron aprobadas y mandadas expedir por el virrey Conde de Paredes. Para 1688 funge ya como veedor y examinador de su gremio. Ocupa de nuevo el cargo, junto con Cristóbal de Villalpando, en 1690 y 1692. No se sabe la fecha de su fallecimiento pero debe ser cercana al final de siglo XVII.

Existen bastantes obras de este artista: Santo Tomás de Aquino, Santo Tomás de Villanueva y San Agustín de 1665; en la parroquia de Coyoacán un San Antonio; en la sacristía del templo de Churubusco un lienzo con las Ánimas del Purgatorio. En el templo de la Profesa varias telas firmadas por él. El arte de Antonio Rodríguez representa la transición entre la pintura de los grandes maestros y el comienzo del siglo XVIII.

Arte Colonial en México, Manuel Toussaint, UNAM, 1962, p. 114, 117, 118, 119, 120, 122, 123, 131
Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, RUIZ GOMAR C., ROGELIO, EL PINTOR ANTONIO RODRIGUEZ Y TRES CUADROS DESCONOCIDOS, 1983, vol. XIII, núm. 51, pp. 25-36

San Agustín - Antonio Rodríguez