El OlivoDesde tiempos antiguos, la planta del olivo representa el emblema de la paz en todas las culturas y religiones de la cuenca mediterránea. Lo vemos aparecer en la disputa entre Atenea y Poseidón por el Ática, por ejemplo. Pero nos centraremos en la iconografía cristiana, que es el tema de esta página. Dentro de ella, dejaremos también de lado la escena de la Oración en el Huerto de los Olivos, ya que en ella el olivo aparece desprovisto de simbolismo, simplemente para situar y ambientar la escena.

También lo encontramos como atributos de santas como Santa Oliva y Santa Irene, como una mera alusión a su nombre, sin ningún otro significado (Irene significa paz en griego).

Su principal papel en la iconografía cristiana lo juega junto a la Inmaculada Concepción, formando parte del conjunto de símbolos que la rodea, con la rosa y otras flores, el espejo, la torre, el trono, etc. Así, vemos con frecuencia como una rama de olivo es llevada por uno de los angelotes que rodean a la Virgen, como aparece en el detalle de la izquierda. Este motivo está traído por una de las frases del Antiguo Testamento que se suele relacionar con la Inmaculada Concepción: Oliva speciosa.

 Por último, aparece a veces en la escena de la Anunciación, llevando el arcángel Gabriel una rama de olivo en la mano, sobre todo cuando es obra de un pintor sienés, y por un curioso motivo: evitan por este medio los pintores sieneses representar al lirio, ya que esta planta era el emblema de la ciudad de Florencia, rival de Siena.