Este indígena, vecino de Quito, debe haber sido natural de Sangolquí, como lo sugiere su apellido. Su nombre y su arte están mencionados en un concierto suscrito el 25 de mayo de 1602 con la cofradía de la Veracruz para hacer un santo Crucifijo. Como el indígena era iletrado, firmó en su nombre don Pedro de Enis, mayordomo de la citada cofradía.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 158, 159.