San MartínHISTORIA Y LEYENDA

Apóstol de las Galias y obispo de Tours, cuya historia, llena de elementos legendarios, fue contada por Sulpicio Severo, por Gregorio de Tours y por Santiago de la Vorágine.

Este santo tan francés no nació en las Galias sino en Panonia, es decir, en la actual Hungría, antes de la invasión de los magiares. Se ignora la fecha de su nacimiento, que según ciertos autores fue hacia 317 y según otros hacia 326. Criado en Pavía, se incorporó al ejército romano como hijo de un veterano, y durante muchos años fue soldado, primero en Italia y luego en las Galias.

Un día de invierno del año 337, cuando estaba en la guarnición de Amiens, vio a un pobre andrajoso que pedía la caridad de los transeúntes para combatir el frío. Sin vacilar cortó en dos su manto y dio la mitad al mendigo. La noche siguiente Cristo se le apareció en sueños, vestido con el trozo de manto regalado al pobre, y dirigiéndose a los ángeles que lo rodeaban dijo: “Martín, aunque simple catecúmeno, me ha cubierto con esta vestidura”.

Hacia 356 Martín abandonó el ejército, se bautizó y se dirigió a Poitiers, junto al obispo san Hilario, quien lo incorporó a su iglesia. Realizó un corto viaje a su casa natal, en Panonia, para convertir a sus padres y predicar contra el arrianismo. Pronto se reunió con san Hilario para fundar en los alrededores de Poitiers el monasterio de Ligugé. Su fama de taumaturgo se había difundido en toda la región. En 370 fue elegido, mediante vox populi, obispo de Tours. A partir de entonces la historia de san Martín se confunde con la de su episcopado, que duró 26 años. A pesar de su nueva dignidad, quiso seguir viviendo como un monje, y se instaló en las afueras de la ciudad, en Marmoutier, en una simple celda que se convirtió en el nudo de un gran monasterio. Demolió templos paganos, taló árboles sagrados y pudo conseguir conversiones masivas. Fundó numerosas parroquias rurales y murió en 397.

La Leyenda Dorada agregó numerosos ornamentos al relato de Sulpicio Severo. Allí se encuentra el relato de una segunda Caridad de san Martín. Como el santo había regalado su túnica a un mendigo, celebró misa con unos harapos miserables que un archidiácono había comprado para el pobre. Un rayo de sol iluminó entonces su cabeza. Muchos de los asistentes vieron salir de su cabeza un globo de fuego. Como sus mangas eran demasiado cortas, los ángeles rodearon sus muñecas con piedras preciosas y le trajeron mangas tejidas con oro.

La leyenda de la sangre de san Mauricio y sus compañeros de la Legión Tebana, recogida en ampollas en Agaune, es también una invención tardía de la cual no se encuentra huella alguna ni el Sulpicio Severo y en Gregorio de Tours. Fue forjada para acreditar la reliquia que se conserva en la catedral de Saint Maurice de Angers.

Uno de los milagros más populares del apostolado de san Martín era la leyenda del pino derribado. Se trataba de un árbol sagrado que los paganos veneraban. Éstos sólo aceptaban derribarlo si san Martín se ponía debajo para recibirlo en su caída. San Martín se dejó atar del lado en que el tronco caería y el pino se derrumbó hacia el lado opuesto.

Además, se contaba que había emprendido una peregrinación en compañía del obispo Maximino de Tréveris. Ambos peregrinos iban a pie, junto a un burro que transportaba su equipaje. En un camino de los Alpes un oso devoró al asno, y san Martín obligó a la fiera a cargar el equipaje sobre el lomo y llevarlo hasta Roma. En Baviera se atribuye el mismo milagro a san Corbiniano.

PATRONAZGOS

La popularidad de san Martín todavía está probada por el número excepcional de sus patronazgos. Era el patrón de los soldados y sobre todo de los jinetes, porque el santo había servido en la caballería romana. Pero lo era también de los sastres, peleteros y vendedores de paño, y también de los mendigos, a causa del reparto de su capa, de los curtidores, porque el joven oficial llevaba su humildad hasta el punto de lustrar las botas de su ordenanza, de los cantineros y posaderos y de los bebedores, porque había convertido el agua en vino. Su protección se extendía a los animales. Era el amigo de los caballos y de las ocas.

ICONOGRAFÍA

A san Martín se lo representa ya como legionario romano, ya como obispo. Además del mendigo con el que reparte la capa, a veces tiene como atributo una oca silvestre, que es una alusión al paso de dichas aves migratorias, que coincide con la fiesta de san Martín.

Las escenas más representadas son: san Martín armado caballero, san Martín partiendo la capa con el mendigo, el sueño de san Martín, bautismo y ordenación de san Martín, san Martín se despide de san Hilario, la misa de san Martín, la aparición de la Virgen con santa Inés y santa Tecla, el milagro del pino derribado, san Martín recoge la sangre de san Mauricio y diferentes curaciones y resurrecciones.

Fuente: Iconografía del arte cristiano, de Louis Réau.