Maestro dorador de origen español, avecindado en Quito. Además de dorador era también estofador. El 18 de abril de 1604 firmó un documento con el representante de los franciscanos, padre Francisco Benítez, en el que se comprometió a “…dorar, estofar y pintar todo el retablo de la iglesia de San Francisco de esta ciudad…”.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 160.