Indio escultor, en 1744 lo encontramos como vecino de Quito, tuvo su casa tras la loma Gorda de Santo Domingo. José Domínguez, oficial pintor, lo conoció desde muy temprana edad. Dos de sus hijos, Tomás y Manuel, y un yerno suyo continuaron con su oficio.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 183