Miguel de Santiago, ayudó a llevar al arte colonial quiteño a su más acabada expresión. Nació en Quito entre los años 1620 y 30, hijo legítimo de Lucas Vizuete y Juana Ruiz, mestizos, vecinos de la colina de Buenos Aires, parroquia de Santa Bárbara, en las afueras de Quito. El apelativo Santiago lo tomó por haber sido adoptado legalmente por don Hernando de Santiago entre 1633 y 1636. Acontecimiento decisivo en su vida también fue el haber tenido como mecenas, en los comienzos de su carrera, a fray Basilio de Ribera, personaje de gran importancia entre los agustinos, quien le encomendaría los lienzos de la vida de San Agustín que se colocaron en los claustros bajos del convento, cuando el artista contaba apenas veinte años.

Un documento de 1659 indica que en ese año adquirió una casa de vivienda a doña Beatriz de Aponte, la misma que había sido propiedad de doña Isabel de Artiaga, viuda de Juan Pacheco. Miguel de Santiago se casó en 1681 con doña Andrea de Cisneros Alvarado, y con ella tuvo a Isabel, Juana y Agustín. Antes de contraer matrimonio con Miguel de Santiago, doña Andrea Cisneros había tenido una hija, Georgina Cisneros. Su otra hija, Isabel, habida con Miguel de Santiago, tuvo una penosa vida y por una serie de documentos se conoce que siguió los pasos de su padre, junto con su marido, quien también pertenecía al ámbito artístico.

El testamento que firmó Miguel de Santiago en 1705 indica el nombre de sus herederos legítimos: Agustín, otro Agustín, Bartolomé, Isabel y Juana Cisneros. Los varones murieron, sin dejar herederos. Juana tuvo un hijo llamado también Agustín que quedó huérfano de madre a los ocho años de edad. Miguel de Santiago falleció el 5 de Enero de 1706.

ARTE COLONIAL QUITEÑO, RENOVADO ENFOQUE Y NUEVOS ACTORES, Carmen Fernández, et al. QUITO, 2007, p. 224, 225, 226

Virgen alada del Apocalípsis Miguel de Santiago

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