San DionisioLEYENDA

Según Gregorio de Tours, a mediados del siglo III habría sido enviado como misionero a las Galias por el papa Fabiano, y decapitado en París hacia 280.

Su leyenda fue forjada en el siglo IX por Hilduino, abad de Saint Denis. Él fue quien identificó al patrón de su abadía con san Dionisio Areopagita, y quien situó su martirio en Montmartre, cuyo nombre interpreta como Mons Martyrum, cuando en verdad se trataba de Mons Martis. Santiago de Vorágine recogió estas fábulas en la Leyenda Dorada. Su relato es la fuente que emplearon todos los artistas a partir del siglo XIII.

San Dionisio, convertido por San Pablo que lo consagró obispo de Atenas, habría ido a París a predicar el Evangelio. Por órdenes del emperador Domiciano, el prefecto romano lo apresó y lo llevó al martirio en compañía de sus acólitos Eleuterio y Rústico. Sufrió muchos tormentos, aunque sobrevivió a todos. Al día siguiente fue decapitado junto con sus dos compañeros. Pero inmediatamente su cuerpo se incorporó, cogió la cabeza cortada en las manos, y caminó así dos millas, desde la colina de Montmartre a su sepultura. Esta leyenda nació de una falsa interpretación de las imágenes del santo, a quien se representaba llevando su cabeza en las manos, simplemente para indicar la naturaleza de su martirio. Ello significaba que había sido decapitado, y nada más. Pero el pueblo crédulo llegó a la conclusión de que había caminado después de morir.

Es obvio que el San Dionisio de París que vivía en el siglo III no puede ser identificado con Dionisio Areopagita que se nos presenta como contemporáneo de San Pablo. Puede tratarse de una confusión a causa del nombre o un intento de retrotraer a los patrones de las catedrales o abadís hasta los orígenes de la Iglesia. En el siglo XVII la propia Iglesia de París tomó partido contra la leyenda de su santo patrón, negando la identificación con Dionisio Areopagita, instituyendo dos fiestas distintas, y el milagro de caminar con su cabeza en las manos. Fueron eliminadas de los misales las alusiones a todo ello, por lo que se produjo un duro golpe a la iconografía popular de San Dionisio.

PATRONAZGOS

Patrón de la casa real francesa, San Dionisio no parece haber sido reivindicado por las corporaciones. Pero se le atribuye la cura de cierto número de enfermedades. Se lo invocaba contra el dolor de cabeza a causa de su decapitación y contra la sífilis, llamada “mal francés”.

ICONOGRAFÍA

Sus atributos son la mitra episcopal y las cadenas que recuerdan su prisión. A partir de la Edad Media se le representa con la cabeza en las manos, pero como había una segunda misión de su martirio, según la cual el verdugo no le cortó la cabeza, sino que sólo le había cortado la bóveda craneana con un hachazo torpe, a veces se le representa llevando en la mano sólo la parte superior de la cabeza.

La imagen de un santo decapitado que lleva su cabeza en las manos resultaba un tanto chocante, de ahí que muchas veces se lo represente con dos cabezas, una sobre los hombros y la otra en las manos. En tal caso, la cabeza cortada no tiene otro valor que el de un atributo, o un símbolo de decapitación.

Fuente: Iconografía del arte cristiano, de Louis Réau.