San Ambrosio de MilánVIDA Y LEYENDA

Es uno de los cuatro grandes doctores de la Iglesia latina. Nació hacia 340 en Tréveris, pero fue criado en Roma. Fue elegido obispo de Milán en 374, aunque era un simple catecúmeno. Fue él quien en 387 bautizó a san Agustín. Se hizo popular por la firmeza de que diera pruebas en 390 ante el emperador Teodosio, a quien prohibió el acceso a sus iglesia después de las matanzas de Tesalónica, hasta que el emperador hizo pública penitencia. Murió en Milán en 396, donde fue enterrado cerca de las reliquias de los santos Gervasio y Protasio, según sus deseos, y posteriormente, bajo el altar mayor de la basílica que lleva su nombre.

Su historia se adornó muy pronto con rasgos legendarios recogidos en la Leyenda Dorada. Como dormía con la boca abierta en la cuna que se había instalado en el patio de la casa paterna, las abejas se posaron sobre sus labios “entrando y saliendo de su boca como si quisieran hacer miel allí”. Es una leyenda que ya contaban los griegos a propósito de Píndaro y de Platón. Su aplicación a san Ambrosio se explica por un juego de palabras con ambrosía, el alimento de los dioses, que se asimilaba a la miel. Cuando el episcopado de Milán quedó vacante, una voz de niño se hizo oír, diciendo que Ambrosio debía ser elegido obispo. Se habría dormido un día mientras decía misa, y arrebatado en espíritu lo transportaron a la ciudad de Tours, en el momento en que se enterraba san Martín. De acuerdo con una tradición tardía del siglo XV, copiada de la leyenda de Santiago en España, san Ambrosio habría salvado a Milán en 1338 apareciendo a caballo en lo más álgido del combate, y poniendo en fuga a las tropas del emperador Luis de Baviera con un látigo de tres correas.

PATRONAZGOS

Es el patrón de los canteros porque éstos eran en su mayoría lombardos. Era también el patrón de los apicultores.

ICONOGRAFÍA

Está representado como obispo con báculo y mitra, y además caracterizado por numerosos atributos individuales tomados de su leyenda: un enjambre, un niño en la cuna, huesos (porque encontró las reliquias de los santos Gervasio y Protasio) y un látigo de tres colas.

Entre las escenas representadas se encuentran la de las abejas en la boca de Ambrosio en la cuna, el bautismo de san Agustín, cuando prohíbe entrar al emperador Teodosio en la iglesia, la invención de las reliquias de Gervasio y Protasio, san Ambrosio arrebatado en espíritu a Tours, san Ambrosio persiguiendo a los enemigos con un látigo y la apoteosis de san Ambrosio.

Fuente: Iconografía del arte cristiano, de Louis Réau.