Entre los poetas que figuran en la capital de la Nueva España durante el siglo XVII se encuentra Arias de Villalobos, autor de varias obras entre las que se encuentra Canto intitulado Mercurio. El poema es una alabanza a la gran Ciudad de México-Tenochtitlán. Villalobos no se olvido de mencionar a los artistas que enriquecieron esta ciudad, refiriéndose a ellos dijo:

Vamos a los retablos de su frente,
de Apeles y Parrasios propios nuestros;
aquí el relieve y el pincel valiente
vuelan a lo inmortal por sus maestros;
del arte, en suma, son la esencia y ente;
y muertos, y entre vivos los más diestros,
Requena, Vázquez, Rúa, Prado, Herrera,
Franco, Echave, Perin, Concha y Pesquera

Todos los artistas mencionados habían sido identificados por los historiadores, excepto Prado, el cual no era mencionado en ningún documento tanto en México, como en España, hasta fechas recientes en que se encontraron una serie de pinturas firmadas por él en 1620. Diez son las pinturas que componen dos retablos dedicados a la vida de la Virgen y a San Ignacio de Loyola. Los retablos se encuentran en la iglesia parroquial de Santa Bárbara Tlacatempan, México.

Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, MOYSSEN, XAVIER, PEDRO A. PRADO, UN PINTOR DEL SIGLO XVII, 1971, vol. X, núm. 40, pp. 43-49

Presentación de María al Templo - Pedro A. Prado

La Visitación - Pedro A. Prado