En febrero de 1701, dio,  junto con Juan de Silva Carrillo y Matías de Santiago, su parecer sobre el estado ruinoso de la primitiva catedral de Valladolid (Morelia) y la conveniencia de trasladar el culto a la iglesia nueva, a la que sólo le faltaba el cimborrio.

Colaboró con Francisco y Antonio Cardoso en un colateral para la iglesia de la Tercera Orden de San Francisco en la misma ciudad.

La escuadra y el cincel, documentos sobre la construcción de la catedral de Morelia, Mina Ramírez Montes, UNAM, 1987.