TRADICIÓN

Es jefe de la milicia celestial y defensor de la Iglesia. Precisamente por ello combate contra los ángeles rebeldes y contra el dragón del Apocalipsis. Es además psicopompo, es decir que conduce a los muertos y pesa las almas el día del Juicio Final.

Los eruditos han relacionado su culto con el de varios dioses antiguos: Anubis, Hermes, Mercurio, Wotan. En Occidente, el culto a san Miguel comienza a desarrollase a partir de los siglos V y VI primero en Italia y Francia, y después en Alemania y en toda la Cristiandad. Las iglesias y las capillas que se le dedican son innumerables en torno al año 1000; a menudo están localizadas en lugares altos: Miguel es un santo celestial.

Los reyes de Francia le dispensaron una veneración particular a partir del siglo XIV. La Contrarreforma le convierte en jefe de la Iglesia contra la herejía protestante. Su culto recibe entonces un nuevo impulso.

PATRONAZGOS

Miguel es ante todo un santo militar. Es el patrón de los caballeros y de todos los oficios relacionados con las armas y las balanzas.

ICONOGRAFÍA

La iconografía de San Miguel es de una riqueza considerable, pero relativamente estable. Aparece por regla general con atavío de soldado o de caballero, que sostiene la lanza o la espada y un escudo ornamentado con una cruz. Cuando combate contra el dragón lo hace a pie o por los aires, lo que permite distinguirlo de san Jorge, que casi siempre va a caballo. No obstante, la gran diferencia entre los dos santos son las alas de san Miguel.

San Miguel Arcángel

Cuando pesa las almas, Miguel se parece más a un ángel que a un caballero: a menudo él mismo sostiene la balanza y desempeña un papel iconográfico esencial en la escena del Juicio Final.

San Miguel Arcángel

Fuente: Iconografía del arte cristiano, de Louis Réau.