San EstebanVIDA Y LEYENDA

Diácono cuyo nombre griego (Stephanos) significa corona. Lapidado por los judíos, quienes le acusaban de blasfemar contra Moisés, fue el primer mártir de la fe cristiana.

Según la Vita fabulosa sancti Stephani protomartyris, cuyo texto manuscrito del siglo X se conserva en Montecassino, el día en que nació fue arrebatado por Satanás, que puso un pequeño demonio en la cuna para sustituirlo. Lugo dejó al niño fajado a la puerta de un obispo llamado Julián. El obispo descubrió al niño que era amamantado por una cierva blanca y adoptó al recién nacido. Algún tiempo después Esteban regresó a la casa paterna, y con el signo de la cruz expulsó al demonio que ocupaba su lugar. Ordenado diácono por los apóstoles, discutió con los retóricos judíos, que lo hicieron detener y condenar por blasfemia a morir lapidado.

PATRONAZGOS

Pertenece a la categoría de santos curadores. Se le consideraba curador de la tiña. A causa de las piedras de su lapidación se lo invocaba contra los cálculos y los dolores de cabeza. En los países germánicos, la leyenda le atribuía haber sido caballerizo del rey Herodes, lo que lo convirtió allí en patrón de los caballos y, por extensión, de los cocheros y palafreneros. También era patrón de los honderos a causa de su lapidación.

ICONOGRAFÍA

San Esteban está representado joven, en dalmática de diácono, con una estola. A partir del siglo XV tuvo como atributos un libro en la mano, o en un pliego de su dalmática, y las piedras de su lapidación son rojas o doradas. También usa como atributo, como tantos otros santos, la palma del martirio.

Las escenas más representadas son su sustitución por un diablillo cuando niño, su ordenación como diácono, la disputa con los rabinos, su predicación, su arresto e interrogatorio y la lapidación, además del ciclo de la invención y traslación de sus reliquias.